Vicio propio

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Bryan Guevara
@BryGuev

La decadencia hippie, la llegada de Nixon a la casa blanca y un aparente crimen de cine negro conforman la más reciente obra del reconocido Paul Thomas Anderson. El cineasta de 44 años llega con una pieza que, conforme a las características de su breve filmografía, reafirma la más importante: la temática y escenarios situados en un momento histórico concreto. De la temprana explotación del petróleo a principios del siglo XX (There Will Be Blood), pasando por los inicios de un movimiento religioso en los años 1950’s (The Master) y poco antes del auge del porno comercial ochentero (Boogie Nights). En este espacio de la historia se sitúa Inherent Vice (2014), la película más groovy y una de las más complicadas del año pasado.

Un hippie adicto a la marihuana que se hace llamar Larry «Doc» Sportello (Joaquin Phoenix) es visitado por su ex novia, Shasta (Katherine Waterston) una mujer joven y seductora que recurre a sus servicios, pues su actual pareja —un magnate inmobiliario con un gusto peculiar por el ácido— ha desaparecido. Nuestro protagonista de inmediato comienza a investigar el caso, que se torna de manera progresiva a un caso digno de novela policíaca —aquí la iluminación neo-noir comienza a volverse parte de la historia misma—, y tras seguir algunas pistas y encontrar personajes que se encuentran ligados al caso de una forma u otra, Sportello se envuelve en un submundo perverso lleno de junkies, policías corruptos y detestables, prostitutas, empresarios y empleados adictos y distribuidores de narcóticos, así como una red criminal omnipresente. El doc, armado solo con una libreta y una narradora que parece ser una alucinación más, recorre los lugares más recónditos e inesperados de la California de los 70’s, acosado por un oficial de la ley, Christian «Big Foot» Bjornsen (Josh Brolin), quien representa muy bien de manera simbólica el golpe de autoridad republicana —y tiene una mirada que dice «violación de derechos civiles»— hacia un movimiento contracultural que durante su auge, tuvo alcances impresionantes.

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Es de suma importancia dejar en claro que Inherent Vice no es cualquier película de misterio y drogas que se pueda ver un sábado por la noche, acompañado de una cerveza y botanas; se le tiene que ver con atención, pues la cantidad de información desplegada en el discurso del filme es gigantesca y no todas las problemáticas presentes deben ser tomadas en cuenta, pues son más elementos de contexto que elementos primarios dentro de la construcción de la historia. En ese aspecto y en manos equivocadas, Inherent Vice se volvería un completo desastre. Sus conflictos no se resuelven por completo o se resuelven de una manera anti-climática. Personajes van y vienen todo el tiempo, regando información y dejando pistas cuestionables. Su narradora también aparece y se dispersa, parece estar presente en la historia y también ser solo un elemento incomprensible dentro de ésta; una alucinación, una representación de la drogada y perturbada mente del Doc. Y a pesar de todo, funciona. Inherent Vice es una descripción de talla surrealista, un testimonio distorsionado, tanto como aquellos tiempos orgiásticos llenos de drogas, surf y la perdición de una generación que intentó definirse, pero que cayó en las garras del conservadurismo y de lo «correcto», otra generación que mantenía su vicio propio lejos de los reflectores.

Dentro de toda la complicada y extensa narrativa, Inherent Vice nos regala momentos extraordinarios, algunos de pura comicidad: relaciones emocionales que inician de la manera más asquerosa posible, un club donde los policías pagan por ver mujeres hacerse cunnilingus, las anotaciones del Doc en su pequeño block, Big Foot Bjornsen chupando una banana de una forma sugerente mientras conduce, custodiado por la mirada lasciva del Doc, una representación hippie de la última cena con drogas y pizza, una escena por demás cómica y surreal en el edificio del colmillo dorado, una escena de tiroteo que parece ser un descarado homenaje a Taxi Driver (1976) y, por supuesto, el Doc castigando a Shasta a nalgadas.

También hay que reconocer el gran trabajo técnico y actoral: la iluminación noir y las tomas largas que son una constante en la filmografía de Paul Thomas Anderson —el primer encuentro entre el Doc y Coy está lleno de diálogos que abarca un largo tramo de la escena y está filmado en una sola toma—, por supuesto, el trabajo actoral es demandante y en Inherent Vice es satisfactorio. Si bien, el Doc y su paranóica pachequez son el alma de la película, interpretaciones como la de Josh Brolin o la de Katherine Waterston están a la altura en este enorme espectáculo psicodélico. No está de más señalar que el soundtrack es sobresaliente; retrata muy bien el ambiente ácido de la película.

Inherent Vice es una experiencia enriquecedora que se debe comprender y alucinar, una vez que se dejan a un lado las complicaciones para sumergirse en ese mundo lleno de personajes y situaciones lejanas a lo convencional.


Inherent Vice | Vicio propio
2014 | 148 minutos | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Paul Thomas Anderson | Guión: Paul Thomas Anderson
Productor: Paul Thomas Anderson | Casa productora: Warner Bros.
Reparto: Joaquin Phoenix, Katherine Waterston, Josh Brolin…
Fotografía: Robert Elswit | Música: Johnny Greenwood| Edición: Leslie Jones


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2 Responses to “Vicio propio

  • Está padre la reseña. Comienzo aclarando que soy un PTAliever y que aunque es la única película que no me ha gusta de este director, ya la he visto 3 veces, y termino comentando que se te olvidó comentar que la película es una adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon, que ya de leer el nombre de este autor y el grueso de su libro uno va entendiendo que la anécdota de la novela/película: Doc buscando a Mike queriendo en realidad encontrar a Shasta Fay es un pretexto, como bien dices, para plasmar la hecatombe de una era en Los Ángeles a finales de los 60. Los temas son muchísimos desde los buenos lugares para comer hamburguesas o comida japonesa a los temas inmobiliarios – Tariq le dice a Doc que al salir de la cárcel quiso ir a su casa y todo su barrio había desaparecido, la misma tía de Doc y Mike se dedican a ello-, así como el tema de las sectas, la iluminación, el shangri-la, paranoia contras las instituciones, el lavado de manos entre el gobierno y los privados, vietnam, Charlie Manson, corrupción, “la derrota de las utopías sociales de los 60`s”, la continuación de la guerra fría y el espionaje y quien sabe qué más. Hay dos momentos del libro que me encantan que no están en la película, uno es el viaje que Doc hace a las vegas, donde ve a Mike, gana un premio en el tragamonedas, se topa con la gente del FBI, pero más que eso, ve el oasis/construcción/espacio del que hablaban que Mike quería construir y compartir con la gente para que fueran a vivir allí gratis, etc. El otro es una digresión completa en el capítulo 7 donde se habla de Flip, un tipo que navegó hasta el exterior, o mejor dicho el interior del oceano, y que dicen que azafatas desde aviones lo vieron cabalgar olas gigantes, las más grandes que vieron jamás, en un lugar en donde no debía de haber oleaje, y muchos surfers lo veían como un Santo, porque después sólo vivía esperando a que comenzara el día siguiente para regresar y volver a cabalgar: “A lo largo de los años, Doc había conocido a un par de surfistas que habían encontrado y cabalgado otras olas ubicadas lejos de la costa, olas que ningún otro tenía lo necesario, ni bajo los pies ni en sus corazones, para surfear, y que salían solitarios cada amanecer, a menudo durante años, sombras proyectadas sobre el agua, dejándose arrastrar sin que los fotografiaran ni grabaran, en cabalgadas de cinco minutos y aún más, prolongadas a través de los túneles bullentes de verdeazul solar, el verdadero e insoportable color de la luz del día. Doc se había fijado en que al cabo de cierto tiempo esos tipos ya no solían presentarse donde los buscaban sus amigos. Largas esperas en cervecerías de tejados frondosos tuvieron que ser perdonadas, novietas de la costa quedaban olvidadas mirando melancólicamente los horizontes y con el tiempo se liaban con civiles del arcén, tasadores de pérdidas, vicedirectores, guardias de seguridad y demás, y aunque el alquiler de las casas abandonadas de esos surfistas se seguía pagando de algún modo y de vez en cuando aparecían luces misteriosas en las ventanas mucho después de que los garitas hubieran cerrado por la noche, y la gente que creía haber visto a esos ausentes tenía que acabar admitiendo que tal vez no eran más que alucinaciones.” Como sea, mi punto es que Pynchon es digresión, que incluso para muchos lectores es una de sus novelas más “diluidas” y que a mi parecer por eso la película de PTA parece de repente tan incoherente, desarticulada, tan poco redonda vaya, y honestamente que ello no es un gran acierto sino al revés y peor si uno lee el libro antes, es inevitable notar que está falta de tantas cosas. En realidad, esa falta de totalidad, ese caos que forma parte de la época que tratan de reflejar el libro y la película, creo yo, es un problema que PTA no pudo resolver en el guión, o en la edición, o en cualquier etapa en que haya tratado de condensar esa historia caleidoscópicapoliédricafumetadescabelladaydesalentadora que escribió Pynchon, creo que le tuvo mucho respeto al libro, y trató de emularlo en lugar de apropiarse de él, tal vez ese fue su vicio propio, quién sabe. Como sea, todo este choro para decirle que leas el libro. Y para terminar otra vez, aclaro que no soy del tipo de gente que escribe comentarios kilométricos y quejicas de nada, de nada, pero justo esta película reúne dos autores que me ponen bien machín y dos artes que adoro y necesito como son el cine y la literatura, y me pareció bastante grave que de esos cuatro elementos, se omitieran la mitad en este artículo. Y puedes decir que es un blog/página de cine, y no de literatura, pero te invitaría a considerar justo que el cine no es un arte que camine sólo, y que tal vez esa es la razón de que pueda ser un arte de masas, o que dije antes, qué sé yo. Saludos.

    • Hola. Antes que nada, muchas gracias por leer la reseña y tomarte el tiempo de comentarme. Sobre tu observación: admito el error que tuve al no señalar que ésta película está basada en la novela de Thomas Pynchon. Es algo que se debe señalar por respeto a la obra original del autor. También agradezco y aprecio tu extenso comentario; no tenía conocimiento de las partes de la historia que no se adaptaron en la película como el viaje del Doc a Las Vegas o la digresión que mencionas. Vaya, en pocas palabras, no había ni he leído el libro. Cuando me enteré de la existencia de ésta película, faltaba poco para su estreno en México, y al igual que tú, me considero un gran admirador de PTA.

      No dudo que PTA le haya tenido mucho respeto al libro, tampoco que la película tenga sus complicaciones para adaptar la obra original. Incluso se nota el enredo que hay en pantalla y la forma un tanto confusa para resolver la trama y darle un desenlace apropiado. Personalmente a mi me gustó mucho y aunque admito que no es de las mejores que PTA ha hecho (esas serían Boogie Nights y There Will Be Blood en mi opinión) pasé un buen rato en el cine y ahora que tengo el Blu-Ray, me doy la tarea de apreciar cosas que quizá pasé por alto o ya no recordaba.

      Leeré el libro y tendré la libertad de comparar ambas obras. Si lo hubiese leído antes, no dudaría en hace una extensa comparación de las visiones de PTA y Pynchon. Seguramente la reseña se habría convertido en un ensayo kilométrico, y ahora que pienso en ello tengo más ganas de sumergirme en el libro de Pynchon. Y bueno, éste es un blog de cine y si bien quise darle prioridad a la película e intentar describirla de una manera tanto ligera como reservada para quien quiera ver la película y se encuentre con ésta reseña, es cierto que hay cosas que no se deben pasar por alto, como la mención hacia el autor original.

      Gracias por tu observación y por leer éste blog. Espero que aquí encuentres otros textos que sean de tu agrado. Saludos.

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