«The Big Short»: satirizando la pesadilla financiera más grande de la historia

Por Bryan Guevara | @BryGuev

 

El sueño americano, ese concepto que atrae a millones de personas alrededor del mundo, aún a pesar de las cuestionables políticas de inmigración de los mandatarios en turno. Estados Unidos de América es concebido como un país de oportunidades, de éxito rotundo, donde cualquier persona, sin importar el nivel de estudios que tenga, puede lograr una calidad de vida superior a la que tendría en cualquier otro país. En definitiva un concepto muy utópico, pues se ha llegado a desmentir en más de una ocasión gracias a eventos de índole política, social y económica. Un ejemplo claro en materia de economía fue la crisis inmobiliaria que estalló en 2008 y se extendió a lo largo del mundo.

Esta crisis se debe a una enorme burbuja económica que se produjo a principios del siglo XXI. Uno de los principios del gobierno estadounidense era el de reafirmar el sueño americano a través del mercado inmobiliario. La premisa era sencilla: toda persona que residiese de manera legal en el país tenía el derecho a contar con una propiedad digna. De esta manera, sin importar el tipo de trabajo (y por lo tanto, la cantidad de ingresos), una persona podía hacerse de una buena casa en los suburbios de la ciudad y pagarla a través de bonos hipotecarios. Evidentemente, aquellos que en un inicio no pudiesen costearse una vivienda, podían contar con diferentes tipos de préstamos para que de esta manera se ajustaran al pago. La tasa de interés, por supuesto, era muy baja y, aunque cada cierto tiempo subía, ¿cuál iba a ser el problema?, ¿quién no paga su hipoteca? Los bancos lo tenían muy claro y durante un buen rato crearon un ambiente económico de abundancia. Todos eran muy felices hasta que la crisis estalló.

A mediados de 2008 se registraron pérdidas importantes en la bolsa de valores y la burbuja económica estalló, ocasionando que grandes instituciones bancarias como Lehman Brothers se fueran a la quiebra. De un momento a otro, millones de personas perdieron su trabajo y sus propiedades. Como si se tratara del revés más impensable y doloroso en una partida de Monopoly, muchos pasaron de tenerlo todo a no tener nada en cuestión de días. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué nadie lo vio venir? A decir verdad, un limitado grupo de personas pudo predecir esta actividad económica, pero no fueron escuchados. Este grupo de outsiders son los protagonistas de The Big Short (2015) película escrita y dirigida por Adam McKay, basada en The Big Short: Inside The Doomsday Machine (2010) libro escrito por el periodista Michael Lewis.

El filme sigue diferentes historias que se entrelazan. Primero está Michael Burry (Christian Bale), un ex neurocirujano que emprende su propia empresa y descubre la inestabilidad del mercado económico estadounidense tres años antes de que la crisis estallara. De hecho, él es el primero en apostar todo el valor de su compañía en contra de la economía estadounidense. También tenemos a Jared Vennet (Ryan Gosling), un ejecutivo bancario como cualquier otro que, alerta ante las predicciones de Burry, convence a un colega, Mark Baum (Steve Carell), y a su equipo de emprendedores de invertir en credit default swaps (permutas de incumplimiento crediticio) para venderlas cuando la burbuja estalle. Por último están Charlie Geller (John Magaro) y Jamie Shipley (Finn Wittrock), dos jóvenes que, liderados por un ex corredor de bolsa (Brad Pitt), buscan hacerse millonarios tras descubrir las inconsistencias del mercado inmobiliario.

Imagen promocional de «The Big Short».

The Big Short es, antes que nada, una crítica sagaz y transgresora a la sociedad estadounidense, a su cinismo exacerbado, a la ideología triunfalista que permite la existencia de eventos catastróficos de diferente índole. En este caso hablamos de economía, aunque no es necesario retroceder tanto en el tiempo para encontrar ejemplos que exhiben la falta de sentido común en diversos temas sociales y políticos. Se sabe que la nación de las barras y las estrellas alberga una sociedad problemática cuyas decisiones no han sido del todo inteligentes, sobre todo en los últimos años.

La propuesta del director y guionista McKay es retratar este tipo de conductas violentas a través de una cámara que registra imágenes con la misma actitud transgresora. En The Big Short no existen los héroes, sino un grupo de personas que, contaminados por una sociedad tóxica, deciden sacar ventaja de los vicios más grandes, que provocarán el declive del sistema. Cada uno de los personajes (salvo el de Vennet), al estar consciente del caos que está a punto de provocarse, intenta aprovechar cualquier oportunidad para evitar una catástrofe. Sin embargo, al ser evidentemente ignorados por aquellos que tienen el poder de revertir la situación, deciden guardar silencio, observar la estrepitosa caída del sistema financiero y tomar aquello que más les convenga.

Una de las virtudes más grandes de esta película es la solvencia con la que se realizan algunas de las escenas más complicadas a nivel narrativo. El guión, al estar plagado de tecnicismos y manejar conceptos financieros, se encuentra con el reto de comunicar de manera inteligible para el espectador promedio. La manera en que McKay y compañía resuelven este problema es, simplemente, genial:

Este tipo de escena se repetirá dos veces más durante el metraje de la cinta. Aquí abajo anexaré el último de ellos:


(Para activar los subtítulos auto generados, activar la opción de subtítulos (CC) en la parte inferior derecha del reproductor y después ir a configuración para seleccionar la opción “auto-generate” y posteriormente seleccionar el idioma de su preferencia).

Este recurso, además de la voz en off, las rápidas y dinámicas transiciones entre escenas, así como el rompimiento de la cuarta pared en varias ocasiones, le dan un toque cómico y satírico a una película que aborda un tema delicado con seriedad y puntualidad, pero que no se muestra indulgente para ridiculizar algunos de los muchos fiascos cometidos durante la etapa de la burbuja inmobiliaria. Además, es una excelente solución para que el espectador, además de entender conceptos, pueda apreciar con amplia generalidad todo lo que implicó esta oscura etapa de la economía estadounidense y, posteriormente, mundial.

Entender el mundo de las finanzas siempre será una tarea difícil para propios y extraños. La estabilidad de la economía mundial se altera constantemente gracias a los diferentes fenómenos políticos y sociales que ocurren en el mundo. The Big Short es una buena propuesta para aquellos con interés por conocer las causas y consecuencias de la que hasta ahora es la peor crisis económica que se ha dado en la historia. Es, además, un frío recordatorio de que el ser humano tiende a repetir sus errores a través de un mismo escenario o de otro. Que la economía mundial actual se encuentre en un estado relativamente tranquilo no quiere decir que hemos pasado por lo peor. Después de todo, el verdadero Michael Burry, después hacer una millonada tras el desplome de la bolsa, ha dado el siguiente paso al invertir en un elemento sustancial para nuestro mundo: el agua.

The Big Short no es una excepcional película de finanzas y tampoco condensa con objetividad absoluta el caso que expone. Sin embargo, es una de las propuestas más originales y feroces que se han hecho sobre la crisis inmobiliaria. Su mayor virtud, además de los impresionantes recursos visuales y de edición, reside en provocar una reacción de cierta incomodidad y repulsión en el espectador. Después de todo, los injustificables excesos que se produjeron a lo largo de la década pasada pudieron tener consecuencias aún más terribles y el hecho de que se sigan produciendo actividades económicas similares a las que crearon la burbuja inmobiliaria es, por demás, preocupante.


The Big Short | La gran apuesta [título en español]
2015 | 130 minutos | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Adam McKay
Guión: Adam McKay, Charles Randolph, Michael Lewis (basado en el libro de Michael Lewis)
Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Brad Pitt…
Casas productoras: Plan B Entertainment y Regency Enterprises
Reparto: Ryan Gosling, Christian Bale, Steve Carell, Brad Pitt…
Fotografía: Barry Ackroyd
Música: Nicholas Britell
Edición: Hank Corwin


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