Taxi Driver

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Bryan Guevara
@BryGuev

Una gigantesca nube de humo sale por debajo de una coladera y es disipada por el paso de un taxi amarillo. La noche es fría y la lluvia distorsiona la vista del parabrisas del vehículo. El alumbrado público apenas puede iluminar el sombrío camino entre viejos edificios habitados por personas cuya calidad de vida está muy deteriorada. En la avenida principal, la vista no mejora mucho; sus calles más iluminadas solo revelan un mundo peligroso e inestable. Hay lugares de comida rápida, bares, cines pornográficos y sobre la banqueta, los transeúntes caminan sin detenerse. La fotografía saturada hace lucir a las personas como fantasmas. Fantasmas habitando una ciudad desolada, llena de basura y sangre, apenas siendo limpiada por un poco de lluvia. Estamos en el inicio de la década de los 1970’s y ésta es la ciudad de Nueva York.

Travis Bickle (Robert De Niro), un ex combatiente de guerra, llega a las oficinas de la compañía de taxis de la ciudad. Se presenta como un hombre sin ocupación y con mucho tiempo libre. Afirma no poder dormir, así que está dispuesto a trabajar todo el día para mantener su mente lejos de aquellos horribles y viscerales recuerdos de la guerra. Le es muy fácil conseguir el trabajo a pesar de sus pocos estudios y su apariencia de vagabundo. De inmediato empieza a trabajar y recorre las calles de la isla de Manhattan, subiendo a todo tipo de pasajeros. No puede evitar sentirse asqueado ante los cientos de rostros y voces con los que debe lidiar a todas horas. «Algún día toda esta agua se llevará toda la porquería de ésta ciudad» se dice pensativo mientras sigue cobrando cada pasaje. Travis es un superviviente más en busca de recursos para subsistir.

La perspectiva del joven Travis cambia cuando ve caminar a una mujer de vestido blanco. Es una joven rubia de mirada tímida y preocupada por no tropezar en medio del mar de gente. Se dirige hacia unas oficinas y desaparece al adentrarse en un gran pórtico. Para Travis, su inocencia la hace estar por encima de todos. «No la pueden tocar» dice refiriéndose a todos los que caminan a su alrededor, incapaces de contaminarla con maldad y toda clase de perversiones. Travis, quien necesita propósito para vivir, decide buscarla y conocerla. Su nombre es Betsy (Cybill Shepherd), y una vez que consigue su confianza, está claro que actuará como un guardián para impedir que alguien manche su pureza, como la política y el candidato presidencial para quien trabaja. El taxista, buscando persuadirla, la cita en un par de ocasiones, sin embargo no obtiene éxito.

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Los errores y la frustración llevan a Travis a confrontarla unos días después en su trabajo. Es ahí cuando al verla escudándose con sus compañeros, concluye que ella está tan corrompida como el resto. Pasan las noches y Travis vuelve a ser testigo de la crueldad de la gente, cuando una joven prostituta irrumpe en su taxi mientras él está aparcado. La chica en cuestión resulta ser nada más y nada menos que una niña, y a los pocos segundos llega su proxeneta para sacarla de ahí. El hombre, apodado simplemente «Sport» se la lleva, no sin antes dejarle veinte dólares a Travis a cambio de su silencio. Poco después, el taxista lleva a otro hombre como pasajero, quien resulta ser un «cornudo» y lo conduce hacia unos departamentos. «¿Ves la silueta de la mujer en ésa ventana? Es mi esposa y ése no es mi departamento. Está con un negro y me ha engañado. Voy a matarla esta noche» Travis no dice una sola palabra, pero en su rostro se refleja una enorme impresión. El crimen ha llegado a un punto tan alto, que un mafioso puede revelar sus planes asesinos con naturalidad. Para nuestro perturbado protagonista, ha llegado la hora de conseguir un arma antes de que sea demasiado tarde.

Mientras consigue un arsenal de pistolas, Travis busca a la joven prostituta que subió a su taxi buscando ayuda. Se hace pasar por un cliente ante su proxeneta y consigue un momento a solas con la niña que se hace llamar Iris (Jodie Foster). Su primer intento de persuasión no tiene éxito —Iris se presume drogada y afirma no recordar los sucesos de la otra noche—, sin embargo consigue verse con ella en una cafetería. Travis le deja en claro que la sacará del burdel, pero antes debe encargarse de otros asuntos. Se rapa y se hace una mohwak para después ir a un evento político en el cual, el candidato dará un discurso. Armado hasta los dientes, Travis buscará asesinar al político para regresar al burdel y ultimar a aquellos que han abusado de la pequeña Iris.

Taxi Driver (1976) se considera un pilar muy importante en el género de crimen. Su guión no supone una gran trama, pero su narrativa es muy compleja. Travis Bickle es un hombre atormentado profundamente por la guerra y si bien en la película no vemos ningún flashback ni hay diálogo que exprese el contexto post-Vietnam en la sociedad, hay muchos elementos visuales que dejan que la película se explique por sí sola. Por ejemplo, en una escena, Travis se prepara una bebida con sal de uvas y por un largo rato entra en trance mientras observa a las cientos de burbujas que explotan, produciendo sonidos parecidos a las de balas siendo disparadas. Además, durante los recorridos en taxi, somos testigos de un testimonio importante sobre la época: la segregación racial y social. En la oscura e inestable Nueva York de los años setenta era muy común ver delincuentes armados paseando en los suburbios, presumiendo su territorio. También era común ver prostitutas en las calles, pidiendo por sexo a cualquier hombre que caminara sobre la misma acera. Se puede decir lo mismo de mafiosos, pandilleros y policías corruptos. Y lo más triste es que no hubo necesidad de contratar extras ni de empobrecer la vista de la ciudad durante la filmación. El realismo de Taxi Driver es brutal. La línea entre la ficción y la realidad pocas veces se ha visto tan delgada y difusa.

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Otra cosa a considerar es la brillante dirección del director Martin Scorsese. El maestro neoyorquino de ascendencia italiana crea una obra psicótica y terrorífica. Si bien la película no es un blockbuster de acción en ningún sentido, Scorsese impregna su estilo frenético y visceral. Las numerosas tomas point of view en el taxi, los numerosos cortes y los freeze frames se presentan, al principio de manera tibia —en obras posteriores como Raging Bull (1980), Goodfellas (1990) y Casino (1995), se volvería un trade mark— y durante la escena del tiroteo final, Scorsese experimenta alentando su cámara justo en un punto crítico, y después del tiroteo, el travelling de la cámara mirando hacia abajo, revelando la escena del crimen, es escalofriante.

La generación de Scorsese fue una de las primeras en abrir el movimiento del New Hollywood, también conocida como la new wave of american cinema. Marty, junto con otros cineastas que se volverían mundialmente reconocidos por sus obras de autor, como Francis Ford Coppola, George Lucas, Stanley Kubrick, Steven Spielberg y Woody Allen, le dieron vida a un cine hollywoodense que se caía a pedazos. Las audiencias ya no soportaban musicales, comedias absurdas y películas épicas e históricas de larga duración. Además, muchos filmes tenían una fuerte carga propagandística y la naciente generación de baby boomers buscaba algo que se alejara de lo correcto, de lo fantasioso, de lo perfecto y que se apegara a lo real.

Taxi Driver es una obra depresiva. Se necesita paciencia para digerirla y apreciarla. Su legado ha inspirado muchas historias en el cine, así como sucesos inverosímiles en la realidad como el atentado a Ronald Reagan. El personaje de Travis Bickle, aquél de un antihéroe inestable con sed de justicia y con total disposición de sacrificar su propia vida, también se ha vuelto emblemático, producto de una estupenda colaboración actor-director entre De Niro y Scorsese, una de las mejores duplas en la historia del cine. Y al igual que otras obras del director neoyorquino, Taxi Driver es una obra elemental para el estudio y el análisis cinematográfico.


Taxi Driver
1976 | 113 minutos | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Martin Scorsese | Guión: Paul Schrader
Productor: Julia Phillips y Michael Phillips | Casa productora: Sony Pictures
Reparto: Robert De Niro, Jodie Foster, Harvey Keitel…
Fotografía: Michael Chapman |Música: Bernard Herrman| Edición: Tom Rolf y Melvin Shapiro


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