Sucker Punch: la danza tramposa

Sucker-Punch-sucker-punch-19983482-1920-1080

Paulina Reynaga
@poli_semia

He visto Sucker Punch en tres ocasiones. La película no me gusta, pero admiro el simbolismo que la caracteriza y el hecho de que tiene más de una forma de interpretarla. El mundo creado por Zack Snyder se destaca por sus impresionantes efectos visuales y estruendosas secuencias de acción, pero aún así, la película no se queda en el plano de las formas. En Sucker Punch hay una historia que puede llegar a ser tan profunda como cada observador quiera verla.

El principal problema que le encuentro tiene que ver con las finas estructuras que sostienen la maquinaria de explosiones, bailes y violencia. En los detalles que en apariencia justifican la razón de ser del filme, pero que vistos con detenimiento crean una terrible incongruencia narrativa. Aunque algunas de las controversias que ha despertado Sucker Punch se originan en una lectura de la película como fantasías para el estereotipado adolescente heterosexual, mis inquietudes no van por ese rumbo. Más que quejarme por los criticados atuendos de las protagonistas o cuestionar sus roles como guerreras surreales, lo que me interesa es abordar estos y otros elementos en la medida en que construyen un tipo de cuerpo femenino: el que es valioso sólo cuando es un objeto.

La historia cuenta cómo, tras la muerte de su madre y hermana, Babydoll (Emily Browning) es institucionalizada por su padrastro en un centro de atención psiquiátrica. Su padrastro hace un trato con Blue Jones (Oscar Isaac), el administrador de la institución, para que la sometan a una lobotomía, por lo que con ayuda de otras cuatro pacientes (Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens y Jamie Chung) la protagonista diseña un plan de escape para evitar el horrible procedimiento. El telón de fondo de la trama es la evidente influencia del mundo geek: imaginarios tomados de los videojuegos y el anime, incluso del steampunk y de las novelas gráficas. Es tan influyente la estética de este universo en la caracterización de las chicas, los villanos y los escenarios, que muchas personas creyeron que la película se trataba de una adaptación. Aunque ese no es el caso, el director ha declarado que una forma de entender su obra es como una crítica hacia el sexismo de dicha cultura. Una crítica que, a mi parecer, no se logra del todo. Más bien ocurre el efecto opuesto.

Como muchas otras películas que lidian con la mente y los rincones de la psique, Sucker Punch puede ser vista como un edificio. En la planta baja —nivel 0—, encontramos la parte más cruda de la realidad. La que pareciera ser la más básica y hasta cierto punto «objetiva». Es aquí donde conocemos la situación de Babydoll, su encierro y los abusos de la institución psiquiátrica. En el piso que sigue, el nivel 1, encontramos una versión maquillada de la realidad. Este nivel está anclado todavía en el nivel 0 pero con evidentes fantasías y distorsiones de la «realidad». Cuando las cosas no andan bien en la institución, Baby Doll entra en el nivel 1 —una lectura podría ser que se disocia—, en donde se hace una analogía entre el lugar en el que verdaderamente se encuentra y el lugar en el que ella imagina que está: un burdel.

Sucker_Punch_movie_photos_30_

Dentro del burdel las pacientes son bailarinas exóticas que tienen que complacer a clientes poderosos, corruptos y desagradables. En este mundo Blue es el proxeneta que maltrata a las chicas y a la coreógrafa/madame —quién en el nivel 0 es la psicoterapeuta Gorski, interpretada por Carla Gugino—. En este nivel Baby Doll descubre que está dotada de un poder excepcional: pese a su timidez casi pudorosa es capaz de realizar una danza tan impresionante que todos los hombres que la miran entran en una suerte de trance. Al principio la danza parece incomodarla tanto que Baby Doll tiene que escapar a un nuevo nivel, el nivel 2, en donde las bailarinas son un equipo de guerreras que dominan la katana, las armas de fuego y los androides de guerra. El nivel 2 es el más cambiante de todos y cada vez que Babydoll ingresa en él, éste representa un reto o batalla diferente. Los escenarios tan poco convencionales que emergen en el nivel 2 —Japón Feudal, la primera Guerra Mundial,  un castillo habitado por dragones y un sitio desconocido repleto de robots— manifiestan su naturaleza intrínseca: la cúspide de la ilusión y fantasía. El sitio en donde todo es posible.

La película transcurre entre estos tres niveles y pese a que el nivel 0 aparenta ser el que muestra las cosas como son, curiosamente es el que menos aparece. El nivel en el que acontece casi toda la historia es en el nivel 1, en el burdel. Ahí ocurren casi todos los diálogos y se divisa el plan de escape de las jóvenes a partir de 5 objetos: un mapa, fuego, un cuchillo, una llave y otro objeto no especificado —pero que resulta ser la misma Babydoll—. La importancia que se le da a este nivel me parece cuestionable. Vamos por partes.

Si Babydoll está imaginando el mundo al que va a huir momentáneamente de su realidad en la institución, pudo haber imaginado cualquier cosa. Literalmente, cualquier cosa. No tenía límites. Entonces ¿por qué eligió un lugar como éste? Desde su llegada al burdel las chicas le explican que su trabajo es complacer a los hombres que lo visitan. Gorski incluso llega a decirle «si no bailas no tienes propósito». Aquí, el cuerpo de Babydoll se va convirtiendo en su única moneda de cambio. Por supuesto que es loable cuando la gran pantalla representa a mujeres que disfrutan de su sexualidad y las expresiones que les permite su cuerpo, pero en este caso, Babydoll no eligió libremente esa vía. En el burdel se le obliga a que participe de los bailes y además se le hace saber con claridad que si ella vale algo ahí es por su cuerpo: el encargado no la viola ni la mata, porque ya la tiene «prometida» a un cliente importante; Gorski la respeta porque sus movimientos no son como los de las demás; las chicas la aprecian porque con su cuerpo es capaz de entorpecer a sus captores y acercarlas a la libertad.

Pareciera que el prostíbulo es tan prominente porque es la única manera en que se puede justificar la erotización de las pacientes. Fuera del entorno serían incongruentes los atuendos de colegiala, las referencias a las chicas como pertenencias o juguetes e incluso la gestión del propio cuerpo sexual como única estrategia de poder. Estas chicas cumplen perfectamente con los cánones mediatizados de belleza y mientras su atractivo nunca es puesto en duda, se convierte en el anzuelo para cautivar a quienes las oprimen. Más que decir que estas mujeres se están defendiendo de los hombres que las tienen sometidas, lo que se está manifestando es que su cuerpo es su principal —si no es que única— fuerza.  No importa cuán estratégicas u organizadas sean como equipo, puesto que todo las encamina a distraer a los hombres con sus seducciones, y sobre todo con la danza de Babydoll —lo cual además es una espantosa representación del hombre heterosexual, pues se le muestra como un idiota que pierde todo juicio y concentración ante la presencia de una hermosa mujer y la promesa de su cuerpo—.

Se ha dicho que en su exageración del sexismo, lo que el filme intenta es justamente denunciar el fenómeno. No necesariamente. La película en ningún momento cuestiona la prostitución forzada ni la violencia sexual de manera contundente. Por un lado, las chicas anhelan huir. Por el otro, ven su vida en el burdel como una especie de arte. Así lo manifiesta la seriedad con la que las chicas y Gorski hacen cara a las rutinas de baile. Una de ellas incluso le discute a Babydoll que ella sólo baila por bailar «¿mi danza es personal, la tuya qué dice?» Algo que abona a las confusiones es la incomodidad y sufrimiento que demuestra Babydoll antes de cada baile, pero que parecen transformarse en felicidad cuando los termina. La crítica como tal nunca llega a concretarse, puesto que no queda absolutamente claro que el sexismo de la película es un trastocamiento. A diferencia de obras como Funny Games en donde se reprocha la violencia mediática a partir de su uso, Sucker Punch no contiene suficientes desviaciones de la fórmula narrativa que supuestamente cuestiona como para convencer que se trata de una sátira.

suckerp4

En la única ocasión en la que Babydoll se sale de la estructura que se le ha dibujado, su decisión no tiene consecuencias. Justo cuando están culminando su plan de escape en el nivel 1 — en el burdel— la protagonista decide usar su fuerza física y no su fuerza sexual para defenderse. Pero de inmediato regresa al nivel 0, en donde el hecho no tiene secuelas, pues acaba de recibir la lobotomía de la que inicialmente huía y su personaje ya no influye más en el rumbo de la historia. Poco después, por casualidad se descubren los abusos de Blue hacia las pacientes, y aunque el hombre es detenido, ello es en virtud a la intervención de alguien externo y no gracias al esfuerzo de ninguna de las protagonistas.

En el nivel 0, el de la «realidad», las chicas nunca tienen ni una voz ni un espacio propios para denunciar el abuso, tienen que esperar a que intervenga el poder de alguien más. Por ello es tan importante prestar atención al poder que sí tienen. En el nivel 1 es la aceptación de la propia condición como objeto sexual lo que les da fuerza y agencia. Además, la narrativa de la  historia deja claro que este nivel no es del todo fantasioso: es una versión manipulada del nivel 0. Hay correlaciones y ciertos elementos permanecen, aunque distorsionados. Por ejemplo, los personajes son exactamente los mismos, pero con diferentes ocupaciones y atuendos; la situación de cautiverio se mantiene, así como los objetos que las llevarán a la libertad.

Sobre esta línea resulta inevitable preguntarse, si todo lo que aparece en el nivel 1 es representación del nivel 0 ¿qué se supone que representan los bailes de Babydoll? Cuándo se habla de bailar en el nivel 1 ¿de qué se habla en el nivel 0? La respuesta podría ser escalofriante, pues la misma película establece algunas posibilidades pero no aclara cuáles son. ¿Será que abusan sexualmente de ellas? Si es así ¿por qué se diluye esta cruel realidad en el mundo de fantasía del burdel? O si las chicas, al igual que en el nivel 1 utilizan su poder de seducción como herramienta ¿por qué nunca se le hace referencia a este hecho en el nivel 0?

No olvidemos el nivel 2. El nivel máximo de ilusión en donde no hay límites para las jóvenes y en donde todo es posible para ellas. En este nivel no tienen ya ningún anclaje con el mundo y los límites del nivel 0. La institución mental y sus empleados quedan atrás y lo que permanece son batallas impresionantes en donde las chicas siempre trabajan juntas hacia la victoria. Resulta sospechoso que el único nivel en donde las jóvenes tienen un poder no dependiente de su cuerpo sexual sea precisamente en el nivel más alejado de la realidad, que fuera del mundo de fantasía no cuenten con otras cualidades y herramientas que les permitan lograr su cometido.

Se supone que para entender esta película tenemos que ver más allá de las minifaldas y las metralletas. Tenemos que encontrar una historia de justicia en donde cinco mujeres oprimidas retoman el rumbo de su vida y le dan su merecido a sus captores. Si las contradicciones de Sucker Punch son la forma en que Snyder denuncia al sexismo, no quiero imaginar de qué manera lo perpetuaría.

_______________________________________________________________________________

Sucker Punch | Sucker Punch: Mundo surreal [título en español]
2011 | 110 min | Inglés y Alemán | Estados Unidos y Canadá
Dirección: Zack Snyder | Guión: Zack Snyder y Steve Shibuya
Producción: Zack Snyder y Deborah Snyder
Casa productora:  Legendary Pictures, Warner Bros., Cruel & Unusual Films
Fotografía: Larry Fong |Música: Tyler Bates y Marius de Vries | Edición: William Hoy
Reparto: Emily Browning, Abbie Cornish, Oscar Isaac…


Related Post

Trackbacks & Pings

¿Qué opinas?