Sobrevivir la travesía con el octavo pasajero

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Jardiel Legaspi Gutiérrez

La grandiosidad del espacio es cautivante. El oscuro envuelve todo cuanto podemos ver y apreciar, y el vacío sonoriza cada rincón de una forma peculiar.

El universo no es oscuro. Cada uno de los centelleos provenientes de las estrellas iluminan un rincón de ese lienzo enorme que lo cubre todo. Viajar en él es dejarse guiar por cada una de la referencias de las que se disponen: los planetas, las estrellas, constelaciones, galaxias… pero, eso sí, hay que tener cuidado con toparse con un blazar, adentrarse en un agujero negro o un agujero de gusano.

Intentemos la travesía de ida (o de regreso) en nuestra nave. Tenemos la opción del “Snark” (el cual ya voló al país de las maravillas), a nuestra disposición también tenemos el “Leviathan” (por sí mismo el nombre despierta terror). La ideal en este caso será el cargero Nostromo que, con sus 243.8 metros de longitud, nos dará el espacio necesario para relajarnos y tomar una que otra foto del paisaje. Hay que tener cuidado de no dañarlo, si no habrá que desembolsar 42 millones de dólares.

U.S.C.S.S. Nostromo

U.S.C.S.S. Nostromo

En nuestro viaje nos acompañan otros ocho astronautas. El líder del grupo es el capitán Dallas (Tom Skerrit), también viajan en la nave el oficial ejecutivo Kane (John Hurt), la suboficial Ellen Ripley (Sigourney Weaver). Ash (Ian Holm) será nuesto oficial científico quien además es un droide, Lambert (Veronica Catwright) es la navegante y en el área de ingeniería estarán Parker (Yaphet Kotto) y Brett (Harry Dean Stanton). Lo mejor sería que no olvidemos al gato tampoco.

Algo único del universo es que no sabemos qué es lo próximo que deberemos buscar, o cómo será el lugar al que lleguemos. Quizás lo que buscamos no es el cadáver de ese ser extraño, ni los vestigios de lo que parece ser otra nave espacial (ambas, piezas clave para entender el pasado). Cuidado con lo que buscas, puede que salte directo a tu cara y no te suelte hasta tomar todo lo que necesita de ti.

Alien es en gran parte la reinvidicación que Dan O’Bannon tuvo después de una película fallida de su autoría llamada Dark Star. Después del fracaso de esa cinta, O’Bannon viajó a Europa para integrarse en el equipo de la producción de Dune (película que dirigiría Alejandro Jorodowsky) como supervisor de efectos especiales. Sin embargo el proyecto no prosperó y Dan regresó a los Estados Unidos en donde dependió de amigos para sobrevivir.

Con uno de ellos, Ronald Shusett, ideó lo que sería la historia para una de las películas más emblemáticas de ciencia ficción y hasta del género de suspenso. El guión fue pensado en gran parte teniendo en cuenta la creación Necronom IV del diseñador suizo Hans Ruedi (o Hans Rudolf) Giger.

Necronomicon IV

Necronomicon IV

O’Bannon se inspiró en otras cintas de ciencia ficción llegando incluso a decir “I didn’t steal Alien from anybody. I stole it from everybody!” (no robé Alien de nadie, lo robé de todos). Allí está la idea de una tripulación siendo perseguida por una criatura alienígena de The Thing From Another World (1951); de Planet of the Vampires (1965) Dan tomó la idea del esqueleto que la tripulación encontró en la nave mientras exploraban el planetoide, en el cual el monstruo se une a su travesía; y la muerte de cada uno de los astronatas surgió del clásico Forbidden Planet (1956), película cuya música original es abordada por Kenji Kishi en este mismo blog.

Era hora de propulsarse hacia la búsqueda de un estudio que apoyara el proyecto. El guión (completado en un 85%) cayó en manos de la compañía Brandywine, la cual tenía vínculos con la 20th Century Fox. Tras varias reescrituras del guión, Century Fox seguía sin tener fe en el proyecto; sin embargo, una película hizo que cambiarán de parecer. Más que una cinta de ciencia ficción, el motivo de que el estudio decidiera llevar a cabo el filme fue la fama que tuvo la que se convertitía en una de las franquicias más exitosas de la historia: Star Wars.

Con la aprobación de Fox vinieron algunos cambios también. O’Bannon no dirigiría la película; en su lugar, el estudio pidió a Walter Hill (miembro de Brandywine y director de cintas como The Warriors, Last Man Standing y de capítulos de Tales from the Crypt) que tomara el comando del proyecto. Hill rechazó la petición debido a su agenda y también por el nivel de los efectos visuales que Alien requería.

La gente de Brandywine pensó que la mejor opción para guiar la nave sería el novel director Ridley Scott, quien contaba (en ese entonces) son sólo una película en su currículo: The Duellists. Scott rápidamente aceptó y envió diseños del storyboard desde Londres, los cuales lograron que Century Fox duplicara el presupuesto de la cinta, de 4.2 a 8.4 millones de dólares.

Alien storyboard

Junto a los diseños de Giger, quien fue requerido al estudio por parte de Brandywine, el proyecto estaba listo para emprender el viaje, que más que fantasía, buscaba enfatizar el horror y el suspenso que se viviría atrapado en una nave espacial junto a una bestia casi indestructible. Una travesía en la que nadie podía ocultar su temor. Desafortunadamente, nadie puede escucharte gritar en el espacio como para ayudarte.

Sólo faltaba algo, conseguir a un actor que encarnara el monstruo. Tarea complicada debido a las proporciones que se pensaban para el “protagonista” de la cinta. Scott quería que el alien tuviera una figura más femenina, buscaba que fuera una mujer para crear una tensión especial entre el alien y Ripley, por lo que buscó una actriz que pudiera cumplir con los requisitos, sin embargo, fue dificíl encontrar una mujer lo bastante alta para que interpretara al monstruo.

Al final el rol se le dio a un joven que uno de los productores había visto en un bar de New York. Reunía todas las características necesarias, era alto (2.10 metros), delgado y supo moverse de la manera que era necesaria, además, se acopló de inmediato al traje. Todo esto dejó satisfecho a Scott y compañía.

Todos estos elementos tuvieron como resultado una de las cintas de ciencia ficción que combina el horror y la condición de sobrevivir en un espacio que, por momentos, y a pesar de su inmensidad, no es apta para claustrofóbicos.

Igual que la ya mencionada saga de Star Wars (sin llegar a acumular el mismo éxito sobre todo en el asunto de mercadotecnia), Alien logró triunfar al grado de generar tres secuelas, Aliens (1986) dirigida por James Cameron y que podría ser resumida como una película pre-Avatar; Alien³ (1992) de las mejores de toda la serie del mismo director de Fight Club (1999) y Se7en (1995), entre otras, David Fincher, y Alien: Resurrection dirigida por Jean-Pierre Jeunet, evítela si se puede, a menos que se quiera comprender todo el universo Alien.

También de manera similar a la ya mencionada “Guerra de las Galaxias”, recientemente se estrenó la precuela de la serie: Prometheus (2012), dirigida por el capitán original, Ridley Scott, en donde se pueden ver los inicios del monstruo y de toda la saga. Más que una película, Prometheus se convirtió en una experiencia que va más allá del producto de 124 minutos. Se puede seguir todo el universo de esta película aquí.

El monstruo de Alien seguirá creciendo todavía más. Ya se planea Prometheus 2 (la cual parece que tendrá el subtítulo de Paradise). En teoría se estrenaría el siguiente año, sólo queda esperar que así sea para conocer qué es lo que sucede en la búsqueda de nuestros creadores.

Mira el trailer de Paradise

Además, 20th Century Fox confirmó en febrero de este año que Alien 5 será una realidad. El encargado será Neill Blomkamp, director de District 9 (2009) y la reciente Chappie (2015) —cuya reseña puedes leer en nuestra sección Cácaro—.

El guión ya ha sido modificado por el sudafricano para que no intefiera con la producción de Prometheus 2. Queda esperar si Blomkamp logra aterrizar un película que esté al nivel de la película que inició toda la serie.

Alien no es de esas películas en las cuales la tecnología es uno de los puntos principales que se ven en la cintas del género; tampoco se centra en la búsqueda de una nueva especie (eso le pertenece a su precuela), lo más esencial de la cinta es una característica del mismo ser humano: sobrevivir sin importar las condiciones en las que se está inmerso. Algo que el mismo Dan O’Bannon tuvo que hacer, aprovechar sus oportunidades y salir adelante.

El viaje no termina aquí, ajusta las coordenadas y enciende la cámara criogénica, nadie sabe cuánto más pueda durar la travesía.


Alien
1979 | 117 minutos | Estados Unidos
Dirección: Ridely Scott | Guión: Dan O’Bannon
Productor: Walter Hill, Gordon Carroll, David Giler | Casa productora: Brandywine Productions
Reparto: Tom Skerrit, John Hurt, Sigourney Weaver, Ian Holm…
Fotografía: Derek Vanlint |Música: Jerry Goldsmith | Edición: David Crowther, Terry Rawlings, Peter Weatherley
Efectos visuales: Brian Johnson

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3 Responses to “Sobrevivir la travesía con el octavo pasajero

  • Muy interesante.
    Solo me gustaría hacer un par de comentarios.

    Por un lado, decir que Prometheus me parece una de las tomaduras de pelo mas descaradas.
    Desde un principio Scott dijo que jamás haría una precuela de Alien, pues la película no la necesitaba. Aceptó la propuesta de hacer Prometheus con la condición de que no iba a tener nada que ver con Alien, y al final, terminó cediendo (ignoro si fue sólo una cuestión de dinero o hubo algo más que lo haya hecho cambiar de opinión).

    Al final, Prometheus termina siendo, a mi juicio, una especie de precuela que lo único que hace es intentar completar las ideas que no se explotaron del guión original de Alien.

    Y bueno, aunque es una película aplaudida por muchos, a mi, como fan de la saga original, me parece que queda mucho a deber y que hubiera funcionado mejor como una historia aparte y no como introducción a la ya mítica creatura de Acheron.

    Y por último, tienen un pequeño error en una fecha, pues Fight Club es del año 1999.

    Felicidades y saludos.

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