«Snowpiercer» y la facticidad del sistema

snowpiercer

Por Gerardo Roberto Flores Peña | @GerardoElNomada
[colaborador invitado]

 

La película coreano-estadounidense de 2013, Snowpiercer (2013), dirigida por Bong Joo-ho, afamado director por su cinta de 2006, The Host, se suma al ya clásico género de ciencia ficción y distopía futurista. El argumento es bastante sencillo: la humanidad, tras un oneroso intento por contrarrestar el calentamiento global, termina bloqueando la luz del sol y el mundo se sumerge en una nueva era glacial que acaba con toda la vida del planeta. Los únicos sobrevivientes son los pasajeros de un tren, el «Snowpiercer» que circunda la tierra mediante un motor de energía perpetua, y en cuyo interior se reproduce la dominación de clases. El tren está entonces dividido por vagones y en cada una de sus secciones, del último vagón hasta el cuarto de máquinas, hay funciones específicas, como hortalizas, reciclador de agua, bares, saunas, escuelas y restaurantes.

Usualmente el género distópico funciona —y Snowpiercer no es la excepción— mostrándonos un futuro donde algún cataclismo o logro tecnológico han provocado el surgimiento de un sistema totalitario donde las jerarquías rígidas entre las personas se mantienen para la propia reproducción del sistema. Vemos a una élite manteniendo a raya a las huestes de los excluidos —ya sea que se encuentren dentro de la ciudad distópica o fuera de ella— mediante el control y el miedo. Perpetúan la idea de que el sistema es absolutamente necesario para la existencia misma de la humanidad. Desde Metrópolis (1927) de Fritz Lang hasta la reciente The Lobster (2015) del director griego Yorgos Lanthimos y El teorema zero (2013) de Terry Gilliam, el género de la distopía futurista recorre la narrativa cinematográfica. En esta misma narrativa, es usualmente un individuo de la clase baja o excluida quien logra oponerse a la lógica del sistema y lo desafía, usualmente para descubrir la horrenda necesidad del mismo y la perfección lógica de sus creadores y protectores.

Curtis lidera la rebelión en el Snowpiercer.

Curtis (Chris Evans) lidera la rebelión en el Snowpiercer.

El asunto con Snowpiercer no es entonces la novedad de su tema, sino la forma de narrarlo, circunscribiendo todo al estrecho pasillo de un vagón de tren. Esto permite un ejercicio de «materialización» del sistema, representado por las estrechas paredes del vagón de tren. Sin ánimos de hacer alguna especie de spoiler sobre la cinta en cuestión, me gustaría insistir en un par de eventos específicos de la película que, a mí entender, están reflejando una tendencia teórica y narrativa que desde hace algunas décadas invade la cultura occidental.

[Advertencia: a partir de este punto el texto revela elementos de la trama de la película.]

Quién gobierna el Snowpiercer a manera de un demiurgo aciago, es precisamente su diseñador, quién actúa como autoridad absoluta en el tren y cuya celosa vigilancia del orden del mismo se justifica en la cada vez más acuciante decadencia de las piezas del motor, que tiene que sustituir por la mano de obra de niños pequeños que caben en los recovecos de la máquina. Ningún sistema funciona plena y autónomamente. Frente al gran relato de perfección y orden que se propaga al interior del tren, en realidad el Snowpiercer sigue funcionando gracias a la acción modesta de niños pequeños que son arrancados de los brazos de sus madres para esta misión apoteósica. Podemos aquí intuir una bella metáfora acerca de que no existe sistema plenamente autónomo, que todo sistema depende de su actualización en acciones concretas de los individuos y que se trata más bien de un orden contingente, una especie de simetría efímera.

Otro elemento interesante se pone en funcionamiento cuando Curtis (interpretado por Chris Evans) decide descongelar a un prisionero: Namgoong Minsoo (interpretado por Kang-ho Song, conocido por cintas como Simpatía por Mr. Venganza, Thirst y que actuó en The Host), quien fuera técnico del tren y es el único que puede ayudar a la rebelión a ir cruzando cada una de las puertas que dividen los vagones. Namgoong Minsoo es un adicto que representa al personaje cínico y desencantado entregado al sueño nihilista del gran afuera. La temperatura fuera del tren es tan baja que cualquiera que intente salir muere congelado a los pocos segundos, pero Minsoo está seguro que la temperatura de la tierra ha ido aumentando y quiere que él y su hija Yuna escapen del tren. Minsoo pone en juego una doble metáfora, por un lado el escepticismo de aquellos que han pasado suficiente tiempo en el mundo como para saber que el sistema es fútil pero a la vez monstruoso e invencible, pero cuya esperanza supone un gran salto hacia el caos, un escape alimentado por la creencia de que aún es posible un «afuera» del sistema.

SNOWPIERCER_CURTIS_NAMGOONG

Chris Evans como Curtis (izquierda) y Kang-ho Song como Namgoong Minsoo (derecha) en «Snowpiercer».

La rebelión fracasa y el Snowpiercer se precipita sobre sus propios rieles y entonces se abre la oportunidad de un mundo renovado. Yuna logra escapar con uno de los niños esclavos del cuarto de máquinas hacia unas montañas congeladas en las que se avista un oso polar que los contempla, como presagio de un nuevo comienzo.

Esta cinta, que está basada en un cómic francés del mismo nombre, juega con la idea de un sistema opresivo efímero cuya perfección sólo se mantiene mediante la ilusión y el control, el desinterés y comodidad de la clase dominante, y el sufrimiento e ignorancia inducida de la clase oprimida. Pero la rebelión, que literalmente va atravesando todos los estratos sociales, no triunfa, el sistema colapsa, incapaz de sostenerse en sus contradicciones, y se abre la posibilidad de un gran afuera, temido por todos y que sólo estaba en la mente de un loco.

La materialización del sistema en un tren, un progreso infinito y sin destino definido, solo dirigido por su propio impulso en medio de un mundo helado e indiferente a sus avatares, es uno de los grandes aciertos de la película. El miedo del fin del mundo es quizás sólo el miedo a interrumpir la ruta de un tren del cual dependemos supuestamente todos, un sistema contingente de opresión que imaginamos perfecto y necesario, pero que es tan frágil que requiere esclavizar niños para funcionar.


Gerardo Flores Peña. Licenciado en filosofía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y presidente de la mesa directiva de la  Sociedad Novomexicana de Estudios Sociales, Filosóficos y Humanísticos (ANEFH A.C.).


Snowpiercer | El expreso del miedo [título en México]
2013| 126 minutos| Inglés, Coreano, Francés, Japonés, Checo
Estados Unidos, Corea del Sur, República Checa, Francia
Dirección: Joon-Ho Bong
Guión: Joon-ho Bong, Kelly Masterson, Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette
Productor: Chan-wook Park, Tae-hun Lee, Tae-sung Jeong
Casa productora: Moho Films
Reparto: Chris Evans, Kang-ho Song, Tilda Swinton
Fotografía: Kyung-pyo Hong
Música: Marco Beltrami
Edición: Steve M. Choe y Changju Kim


Related Post

¿Qué opinas?