Entre la siesta y la memoria. Charla con Caro Platt

Adrián Carrera (@acarrahu) y Jardiel Legaspi Guitiérrez
Fotos de Miriam Jiménez

A

Llega acompañada de su hija. La sonrisa viste su rostro y una pulsera rodea su muñeca izquierda. Mientras la niña se entretiene con canicas, nosotros pulsamos rec en nuestros dispositivos de grabación.

Vivió su infancia en el Hermosillo de los ochenta, donde su padre —agrónomo de profesión y cinéfilo de fin de semana— la acercó al cine. Mientras el centro del país se sacudía con un temblor y un año después era la principal sede de un mundial, Carolina se entretenía viendo películas de Spielberg o machacando los botones del Super Nintendo.

La idea de salir en bicicleta y tener una gran aventura, quizá como el protagonista de ET, emocionaba a la pequeña Caro, que ya tenía una obsesión por los extraterrestres. No fue en bicicleta y tampoco al espacio exterior, pero siendo una joven estudiante de comunicación la sonorense partió con rumbo a Chiapas. Fue un viaje de mochilazo que le dejó algo más que recuerdos.

«En San Cristóbal conocí a una chica que me dijo “pues tú deberías de estudiar cine, la UdeG ahorita va a hacer el examen”. Ya iba a ser. Y yo: “ah bueno”. Pasé por Guadalajara, hice el examen, muy mona yo. Al final quedé, no sé muy bien por qué, la neta. Creo que fue un golpe de suerte».

Caro Platt, directora de «La hora de la siesta», charló Cine qua non. Foto: Miriam Jiménez.

Caro Platt, documentalista sonorense, charló con «Cine qua non». Foto: Miriam Jiménez.

Ahora, Carolina Platt es egresada del Departamento de Imagen y Sonido de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Ha trabajado para empresas y Organismos No Gubernamentales. El año pasado estrenó su primer largometraje, un documental titulado La hora de la siesta.

Antes de dirigir, trabajó como asistente de arte construyendo sets para filmar comerciales. No la pasó muy bien.

«Es muy difícil complacer a un cliente y crear, lo más difícil es que te dicen “mira aquí está este comercial gringo, lo quiero igualito pero con 3 pesos”».

De aquél periodo, Platt concluyó que lo importante es saber diferenciar entre «chambas por lana» y proyectos personales. Sabe que cuando trabaja por dinero «es adaptarse al cliente». Los trabajos personales, en cambio, implican «meterte en un viaje que no sabes cuánto va a durar ni qué tan profundo va a llegar».

Caro decidió que su medio para viajar sería el documental.

 

B

El año pasado se produjeron 45 documentales mexicanos —la cifra más alta en los últimos cinco años—, los cuales representan el 35% de la producción anual del país. Las películas dirigidas por mujeres, en cambio, son apenas el 20%. De entre todos los géneros, las mujeres dirigen, principalmente, cine documental.*

Carolina es una de ellas. Para la sonorense «el documental no puede ser objetivo, es totalmente subjetivo y tiene que ver con la persona que lo hace. Tiene que ser la visión del autor porque si no es un documental de Discovery Channel o de National Geographic. Si no es relevante el autor en un documental, el espectador no se conecta».

Además, Platt considera que el género documental tiene dos grandes objetivos. El primero de ellos es ser un registro en la memoria: «un país que no tiene documentales sobre lo que le pasa es como si no tuviera futuro». El segundo es proponer: «la denuncia no tiene que ser siempre de la misma forma. No siempre tienes que salir encabronadísimo de un documental de denuncia ni todos los documentales tienen que decirte cuál debe ser tu postura sobre un tema».

En 2014 se estrenaron 16 documentales mexicanos, que atrajeron 139 mil asistentes. También se estrenaron 16 comedias, que convocaron a 15 millones 215 mil personas.*

C

Los sectores más débiles de la industria cinematográfica nacional son la producción y la exhibición, considera Platt. «No se hace en las condiciones ideales, pero se produce; sin embargo, a la hora de que terminas tu película pues, “¿dónde la pongo?” Todo apunta hacia el mismo el esquema de distribución y exhibición: sacas tu película, la mandas a festivales y después intentas llegar a salas comerciales o lo vendes a alguna distribuidora. Sobre todo para el documental, debería de haber otros tipos de distribución. Hacer giras por universidades, por centros culturales… Lo que falta es arriesgarnos más. ¿Por qué mi película no puede estar en festivales y en línea libre?, ¿por qué al mismo tiempo no hacemos una ruta por los cineclubes? Estamos muy clavados en un esquema de distribución y de exhibición y podría haber miles de posibilidades que acercaran y que construyeran públicos».

Recientemente, la directora mexicana Caro Platt participó en el taller de José Balado sobre documental participativo. Foto: Miriam Jiménez.

La directora mexicana Caro Platt considera que se debe experimentar con otros modelos de distribución, especialmente para los documentales. Foto: Miriam Jiménez.

Seguidora del trabajo de Everardo González, Caro Platt estudiaba comunicación en Sonora porque no había opciones formales para aprender cine. Quienes podían iban a Estados Unidos. Ahora el panorama es distinto en su tierra natal.

Mónica Luna fue fundamental para el crecimiento del cine en Sonora. El cambio inició hace aproximadamente 7 años. Mónica, proveniente de Argentina, promovió un cineclub, luego una cineteca y, finalmente, talleres y diplomados en los que se brinda asesoría para proyectos documentales en sus diferentes etapas. Carolina participó en tres de ellos.

Platt visita Hermosillo de vez en cuando. En uno de esos viajes su hija le abrió los ojos a un suceso que, a la postre, se convirtió en el centro de su primer documental.

NUNCA

Madre e hija, Carolina y Alicia jugaban en una plaza de Hermosillo. Era la navidad del 2009. Caro estaba de vacaciones y Alicia tenía poco más de un año de edad. En medio del juego, la niña encontró una manta. Llamó a su madre y le dijo «yo estoy ahí». La madre fue adonde Alicia y se encontró con una foto de Emilia Fraijo, una de las 49 infantes que murieron en el incendio de la Guardería ABC. Los niños estaban durmiendo cuando el fuego invadió la estancia infantil: era la hora de la siesta.

«Entonces yo regresé de Hermosillo con el tema en la cabeza. Empecé a investigar y a saber que los papás tenían un movimiento, que habían hecho marchas, que en realidad no había sido un accidente, que fue un crimen provocado por corrupción y negligencia. Luego le escribí a Abraham Fraijo, el papá de Emilia».

Abraham y Caro se hicieron amigos. Colaboraron estrechamente para la realización de La hora de la siesta. Luego Platt conoció a Estela Báez y Julio César Márquez, padres de Yeyé. Tras perder a su hijo, Estela entró en una crisis mental. Fue enviada al Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios, donde le aplicaron 30 sesiones de electroshock, que borraron los recuerdos que tenía de Yeyé. Regresó a su hogar catatónica. Ahora Julio César lidia con dos ausencias.

«Es un documental que se construyó junto con los papás. Nunca existió esta postura de “yo vengo a grabarlos y a darles voz a los sin voz”. Eso ayudó mucho a establecer confianza y una relación horizontal de construcción del documental. El secreto es mantener una comunicación constante y honesta con las personas con las que vas a hacer un documental».

«La hora de la siesta» se proyectó por primera vez en Hermosillo, Sonora.

«Still» de «La hora de la siesta».

Las historias de Yeyé y Emilia —el vacío que dejó su partida— son los ejes de La hora de la siesta. El documental se estrenó en mayo del 2014, en el Festival Internacional de Cine del Desierto, en Hermosillo, Sonora. Luego fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

En el FICM Caro fue acompañada por Abraham y Julio César. «Ellos ya estuvieron conmigo, contestando preguntas. Fue la primera vez que supe lo que pensaban del documental. Hay una frase de Abraham Fraijo, que dice: “A mí me parece un documental hermosamente triste”».

La hora de la siesta se ha proyectado en al menos 10 ciudades del país. Este año estuvo en el festival de Tolousse, Francia y en Belgrado, Serbia. En noviembre se presentará en Perú.

Aunque la promoción de su primer documental continúa, Caro ya baraja ideas para su próximo largometraje.

MÁS

«Ahorita estoy terminando una serie web documental sobre hip-hop aquí en Guadalajara, con personajes de las colonias catalogadas como las más violentas de la ciudad. Hay personajes que hacen rap, break dance y grafiti».

Además, Caro trabaja en Cuentos del desierto, un documental musical basado en el álbum homónimo de Sergio Martínez. La propuesta es, a través de la narrativa de ocho canciones, mostrar forajidos mexicanos que representen diversos aspectos de la realidad nacional.

Otra opción es hacer una road movie documental llamada Los detectives del desierto —referencia-homenaje a Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. «La idea es viajar desde el DF hasta Caborca, Sonora, que es el viaje que se hace en el libro, y con ese pretexto tener un panorama de cómo va cambiando el país desde el DF hasta Sonora».

Sin embargo, Carolina ve difícil realizar sus viajes-proyectos personales. «No tengo dinero y tengo que educar a una niña en algún momento de mi vida. Es muy complicado conseguir los fondos para hacer una película y para vivir la vida tranquila que necesitas para sentarte a escribir, o para sentarte a editar, o para sentarte a pensar. En nuestra población general ¿quién va tener tiempo para pensar en este país? Nosotros somos privilegiados, pero los que ganan el salario mínimo, tienen 7 hijos, ¿a qué hora piensan?».

Detenemos las grabadoras. Siempre amable, Caro llama a su hija y se marchan tomadas de la mano.

Foto: Miriam Jiménez.

Foto: Miriam Jiménez.

 

* Fuente: Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2014.

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