¡Y pum, papá!…

Adrián Carrera
(@acarrahu)

Un hombre adinerado posee una fortuna que sus familiares, holgazanes y comodinos, disfrutan sin reparos. De repente se les hace creer que su millonario pariente está en bancarrota y éstos se ven obligados a lo impensable: trabajar para vivir. Esta es la premisa, sencilla pero atractiva, de la película que filmó un director que iniciaba a moverse en el mundo del cine mexicano. Tras el estreno del largometraje, el cineasta se posicionó como una opción atractiva para los productores. Posteriormente dirigió otro proyecto que resultó ser más exitoso que su trabajo anterior. Así fueron los primeros pasos de Luis Buñuel en México, quien tras el buen recibimiento de El gran calavera (1949), filmó Los olvidados, película que le valió el premio a mejor director en el Festival de Cannes de 1950.

Poster de «Nosotros los Nobles».

Poster promocional de «Nosotros los Nobles».

Sesenta y seis años después, Gary Alazraki —hijo del publicista Carlos Alazraki—  sorprendió con su primer largometraje Nosotros los Nobles (2013). La cinta de Alazraki es una comedia cuyo guión está basado en El gran calavera, que a su vez es una adaptación que Luis Alcoriza realizó de la obra de teatro de Adolfo Torrado. Como es evidente, la sorpresa no se debió a lo novedoso de la historia, sino a la cantidad de personas que acudieron al cine para verla. El filme de Gary recaudó 340.3 millones de pesos, que corresponden a 7 millones 136 mil 955 asistentes. Con estas cifras, Nosotros los Nobles se ubicó como la séptima película más taquillera del 2013 en México, por encima de megaproducciones hollywoodenses como The Hunger Games: Catching Fire y World War Z. Sin embargo, no fue la cinta nacional con mayor convocatoria. La película más vista en salas mexicanas durante ese año —incluyendo películas extranjeras— fue No se aceptan devoluciones, de Eugenio Derbez. El largometraje del comediante televisivo es un caso aparte. Siendo que Nosotros los Nobles no cuenta con ninguna superestrella de Televisa, el gran recibimiento que tuvo por parte del público nacional fue inesperado: desde El crimen del Padre Amaro (2002) que una cinta mexicana no convocaba a más de cinco millones de espectadores.

En Internet Movie Database, Nosotros los Nobles tiene 7.4 estrellas y en Rotten Tomatoes cuenta con un puntaje promedio de 7.8. Además de la excelente taquilla y las relativamente buenas críticas en sitios como los mencionados líneas arriba, el primer largometraje de Alazraki consiguió lo que hace mucho no lograba un película mexicana: creó una estrella. Antes de que se estrenara el filme, Luis Gerardo Méndez —que en la película personifica a «Javi» Noble— no tenía tanta popularidad como la que ahora posee. Nadie mejor que las marcas para darse cuenta de ello. La cantidad de comerciales que el actor ha hecho los últimos años solo rivaliza con los realizados por Miguel «Piojo» Herrera y Javier «Chicharito» Hernández: tenemos una estrella mexicana de comerciales que no vino del futbol sino del cine nacional. ¿Hace cuánto que esto no sucedía?

Nosotros los Nobles no solo posicionó a uno de sus coprotagonistas, sino que logró que uno de los gags que en ella aparecen se volviera parte del repertorio de bromas cotidianas y de «memes» en Facebook para un sector de la población. Me refiero al diálogo con la estructura «entonces [inserte una acción absurda] y ¡pum, papá! [inserte una consecuencia inverosímil]». Ejemplo: «entonces hacemos una rosca de reyes gigante y ¡pum, papá!, terminamos con la pobreza en México».

Luis Gerardo Méndez caracterizado como "Javi" Noble.

Luis Gerardo Méndez caracterizado como “Javi” Noble.

Fue taquillera, lanzó a una estrella, tiene vida en la cultura popular tiempo después de su exhibición… la cinta de «Gaz» Alazraki parece no solo ser un éxito sino también un golpe de autoridad, como si trajera consigo el mensaje de que una industria del cine mexicano es posible. El éxito comercial de Nosotros los Nobles ha sido celebrado por parte de miembros de la comunidad cinematográfica mexicana —como Víctor Ugalde y «Hari» Sama— y se habló de que contribuiría a generar mayor interés en el cine nacional. En resumidas cuentas, la comedia de Alazraki fue encumbrada como la película que marcaría la reconciliación entre el cine y el gran público de nuestro país. También se dice que Nosotros los Nobles es divertida, que es una comedia redonda y que incluso tiene crítica hacia la clase alta y los prejuicios. Ninguna de estas afirmaciones es correcta.

Más allá de la sorpresa de, en su momento, haberse convertido en la película mexicana más taquillera de la historia, Nosotros los Nobles es una película simple que no representa ruptura alguna con el status quo del cine nacional, ni en forma (cinematográfica, discursiva o estéticamente) ni en fondo (comercialmente). No es una gran comedia ni ha sido punta de lanza para la industria del cine mexicano.

La cinta de «Gaz» Alazraki es una comedia relativamente bien lograda, con situaciones divertidas y personajes simples interpretados más o menos bien —destacan Karla Souza en su papel de chica fresa, Luis Gerardo Méndez, a quien le sale muy bien su caricaturezco personaje de mirrey, y Gonzalo Vega, que interpreta con solvencia al padre de la familia—. Los personajes no cuentan con profundidad y la trama, en términos generales, es bastante fabulezca. Un gran acierto de Nosotros los Nobles es conformarse con su simpleza (algo distinto a la sencillez, cualidad que Paulina Reynaga identificó en Club Sandwich, otra película mexicana).

Risas, final feliz y moraleja. Es todo. En la dirección no hay nada particularmente destacado: su mérito es llevar a buen puerto un guión sólido, pero plano y lineal. El humor funciona porque retoma clichés contemporáneos con los que es factible que el público empatice. Sin embargo, está alejado del mejor humor, el punzante, el que hace gracia pero, de paso, crítica. Aquellos que aseguran que en Nosotros los Nobles hay crítica a la burguesía nacional están equivocados: la cinta se mofa de ellos, los caricaturiza, pero nada más.

Nosotros los Nobles es una película hecha, precisamente, por «nobles». Gary es hijo de un publicista que colabora con TV Azteca, ha trabajado para el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga (una de las 10 personas más ricas de México, según Forbes), y preside una prestigiosa firma de comunicación y publicidad: Gary es un joven privilegiado económicamente. La cinta es, entonces, la obra de un niño rico que se burla de sus amigos y probablemente de él mismo («Gaz» aparece como actor de reparto). Alazraki ha hecho millones riéndose frente al espejo.

De izquierda a derecha: Luis Gerardo Méndez, Gary Alazraki, Karla Souza y Juan Pablo Gil.

De izquierda a derecha: Luis Gerardo Méndez, Gary Alazraki, Karla Souza y Juan Pablo Gil.

Toda obra está inevitablemente ligada a sus condiciones de producción. Por ello, las decisiones que se tomen en torno a ella no solo serán de índole creativa o artística, sino ineludiblemente éticas. Aquí también es posible desmontar la idea de que Nosotros los Nobles es un filme crítico.

«Gaz» Alazraki estudió cine en Estados Unidos. Cuando regresó a México y buscaba dinero para su largometraje, echó mano del Eficine, que permite a las empresas deducir hasta 20 millones de pesos mediante el financiamiento de una película. Casualmente, en una fiesta Gary conoció al ahora difunto Sergio Chedraui —hijo del presidente del Grupo Comercial Chedraui—. Se cayeron bien y «Gaz» le platicó sobre su película. Era 2010. El joven empresario apoyó el proyecto que luego sería un boom en taquilla. A diferencia de otras modalidades de ayuda que tiene el Instituto Mexicano de Cinematografía, el Eficine no contempla la devolución al erario público de un porcentaje de las ganancias que genere el filme.

En ese sentido, otro directores han tomado una clara postura ética en la manera que producen sus obras. Sirva José Luis Valle como ejemplo. A pesar de la buena acogida que tuvo su primer largo de ficción Workers (sobre la cual mi compañero Jardiel Legaspi escribió un ensayo), Valle decidió que su próxima cinta fuese realizada de manera independiente y con solo mil 500 dólares. Así nació Las búsquedas (2013). Otros cineastas como Yulene Olaizola y Joshua Gil comparten, en mayor o menor medida, la idea de Valle sobre la necesidad de, en un contexto como el de México, realizar cine con presupuestos mesurados.

Son tipos de cine distintos y cada director está en el derecho a tener intenciones distintas. Alazraki tiene muy clara su visión de lo que debería de ser el cine nacional. En una conferencia que dio en la Universidad Panamericana, «Gaz» dijo que lo recomendable para un país que atraviesa momentos difíciles es hacer películas cómicas. Aseguró que el de Nosotros los Nobles «es el tipo de cine que hay que hacer en México». Gary y su filme son reaccionarios. Si pensamos en términos de clase, esta película y lo que sucedió cultural y económicamente con ella pudiera ser metáfora de la dinámica nacional.

A más de dos años de su salida, queda claro que Nosotros los Nobles no es, ni será, punta de lanza de ningún cambio fundamental en la «industria» del cine mexicano. Funcionó como plataforma para su director, que consiguió contrato con Netflix. El producto de ello Club de Cuervos, una serie que, a decir de comentarios que  he leído —como este de Juan Larrosa—, no se aleja de la fórmula empleada en Nosotros los Nobles. ¿Qué tanto tendrá Alazraki para aportar al cine nacional?

Nosotros los Nobles no impulsó una industria nacional sino a dos o tres personas, que parecen poco preocupadas por «hacer industria» o «generar oficio», que no piensan en colectivo (como sí lo hacen otros realizadores, por ejemplo Samuel Kishi).

No comparto la visión que tiene Alazraki sobre el tipo de cine que se debería hacer en el país. Reducir la función del cine a la de ser escape de los aspectos dolorosos de la realidad nacional es una concepción parca teniendo en cuenta las posibilidades del séptimo arte. En todo caso, el humor debería de estar orientado, sí, a ocasionar risa pero, después, reflexión.

Cintas como Nosotros los Nobles se producen a montones por otras industrias. El hecho de que haya surgido un fenómeno de taquilla de origen nacional siempre es plausible. No soy nadie para decir qué cine nos merecemos, pero queda claro que hace falta diversidad y que el humor no inicia ni termina con las fórmulas a las que recurre Gary. No tendremos que preocuparnos mientras por cada «Gaz» Alazraki haya una Caro Platt, un Fernando Eimbcke, un José Luis Valle… Valdría la pena voltearlos a ver.


Nosotros los Nobles
2013 | 108 minutos | Español | México
Dirección: Gary Alazraki | Guión: Gary Alazraki, Adrián Zurita y Patricio Saiz
Producción: Carlos Alazraki Grossman y Gary Alazraki | Casa productora: Alazraki Films
Reparto: Gonzalo Vega, Karla Souza, Luis Gerardo Méndez…
Fotografía: José Casillas |Música: Benjamín Shwartz | Edición: Jorge García


Bibliografía

Forbes. (2013). Nosotros los Nobles: un éxito inesperado.
IMCINE. (2014). Anuario estadístico del cine mexicano 2013.
IMCINE. (2015). Anuario estadístico del cine mexicano 2014.
Larrosa, J. (2015). Netflix en América Latina: Club de Cuervos y Narcos (I de II).
Varios. (2015). Lejos del lujo y el dispendio. Relatos desde filmaciones de bajo presupuesto. Cine Toma. Revista Mexicana de Cinematografía, 40, 6-42.

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