«Love»: entre lo erótico y lo pornográfico

love1Por Bryan Guevara | @BryGuev

 

Las primeras muestras de la cinematografía aparecieron a finales del siglo XIX. Primero fue Muybridge con su secuencia de fotos Caballo en movimiento (1887), después los hermanos Lumiere proyectaron públicamente en 1895 Salida de la fábrica, Llegada de un tren a la estación y El regador regado. Poco después apareció un cortometraje llamado Le Coucher de la Mariée (1896), que mostraba a una mujer (Louis Willy) desnudándose y haciendo un breve striptease en una escena de baño. Fue cuestión de tiempo para que los productores de cine de la época se dieran cuenta del enorme potencial económico que tiene el erotismo en el mundo del celuloide. Hoy en día, la industria pornográfica de los Estados Unidos produce más filmes que Hollywood en un año.

En 2015 se exhibió Love, película erótica del director franco-argentino Gaspar Noé, quien describió su obra como «una película que hará que los chicos tengan erecciones y que las chicas lloren». La polémica declaración del realizador no puede ser más acertada: Love es una obra visceral que explora la sexualidad y las emociones humanas sin ningún tipo de censura. Noé es un director ambicioso y transgresor; en 2002 estrenó Irreversible, película contada de forma no lineal que contiene una escalofriante escena de violación hecha en un plano secuencia de diez minutos. También se le recuerda por Enter the Void (2009), hecha casi por completo en point of view, y narrada, principalmente, a través de un psicodélico lenguaje visual. Con Love, Noé se propuso un nuevo reto: abordar el amor y el erotismo desde una perspectiva cotidiana y primitiva, acentuando el acto sexual y mostrándolo sin ningún tipo de estigmas culturales. Los actores (claramente amateurs) realizaron escenas de sexo no simuladas, por lo que cada escena dura el tiempo necesario. Esto último puso a Noé y a su equipo en el ojo del huracán: la cinta fue catalogada como pornográfica.

¿Es Love una cinta artística que infringe con la normatividad occidental de la sexualidad para contar su historia o simplemente es una porno pretenciosa de bajo presupuesto hecha para apantallar a casuales?

El cine pornográfico es un género del cine que muestra actos de sexo explícito entre uno, dos o más participantes, y cuyo fin principal es el de excitar a quien vea la película, independientemente de si cuenta o no con una narrativa y un propósito. Por el contrario, en el cine erótico se suele utilizar la sexualidad como un recurso o es establecida como el punto central de la narrativa; conocemos a los personajes y sus intenciones; existe un trasfondo, una intención o discurso que justifica los hechos en un nivel más complejo.

En la industria pornográfica se deep-throatcuenta el sexo a través de historias.  El fin es llegar al acto carnal a través de circunstancias que se acomodan para que éste sea idóneo y justificable. Lo cotidiano se vuelve un elemento importante para la realización del género y todo lo sustancial sirve como un fondo. Pensemos en una obra icónica como Deep Throat (1972), una película pornográfica que contó con el presupuesto para pagarse a un director (Gerard Damiano), que también fungió como guionista, productor y editor, un cinefotógrafo, un equipo de diseño de producción y un equipo de sonido. No obstante, existe un punto importante que encasilla a Deep Throat como una película pornográfica a pesar de su producción, estatus de culto y el éxito que tuvo durante su lanzamiento: su narrativa.

Como mencioné anteriormente, las películas pornográficas carecen, en gran parte, de una construcción narrativa sólida. La historia no va más allá de circunstancias cotidianas y los personajes reciben un tratamiento muy simple; aparentemente carecen de la capacidad de sentir y amar, obedecen a sus instintos primarios y siempre buscan el placer. Deep Throat es una película que cuenta la historia de Linda (Linda Lovelace), una mujer que es incapaz de llegar al orgasmo mediante métodos tradicionales como el sexo o la masturbación; tiene que ir al doctor para darse cuenta que tiene el clítoris en la garganta. Si bien existe un evento extraordinario, la película en sí se concentra en cómo Linda desarrolla habilidades para dar sexo oral a partir del descubrimiento de su clítoris.

Love abre con un inesperado y sorprendente cuadro que muestra a los protagonistas desnudos y recostados mientras se masturban mutuamente. De fondo suena la tercera Gnossienne de Erik Saite, que le da una carga dramática importante a la imagen. Noé reta al espectador a quedarse y contemplar con lástima y desagrado el acto sexual de los protagonistas. Más que un evento de perversión, los personajes se apoyan del sexo para sucumbir ante su inestabilidad. Conforme avanza la cinta, nos enteramos, a través del recuerdo, de sus miedos y obsesiones. Murphy es un chico egoísta incapaz de amar si no está seguro que su pareja (en total se relaciona con tres mujeres) es de su pertenencia. Para Murphy, el sexo es el momento ideal para reafirmar su relación ¿Por qué no habría de serlo? Es exactamente en ese instante tan íntimo y tan ordinario que se da la oportunidad para consolidar una estabilidad que no tiene. «Eres con quien quiero estar el resto de mi vida», «¿Nunca me vas a dejar?» entre otras, son frases que, a piel desnuda significan poco y a la vez significan todo.

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A lo largo de sus 125 minutos, Love repite este patrón una y otra vez para exponer cuán peligrosa puede ser la sexualidad sin equilibrio emocional. Noé hace más estrecha la frontera entre lo erótico y lo pornográfico; cuenta una historia en la que sus protagonistas se desenvuelven a través del sexo y buscan el placer en una primera instancia. Lo que al principio parece un juego pícaro entre tres individuos (Electra, Murphy y Omi) termina en una pesadilla. Love podría ser  un buen ejemplo de cómo una cinta puede evolucionar de pornográfica a erótica y dramática si se le da la estructura adecuada.


Love | Love: Amor en 3D (título en español)
2015| 125 minutos| Inglés | Francia, Bélgica
Dirección y guión: Gaspar Noé
Producción: Brahim Chioua, Vincent Maraval, Gaspar Noé…
Casas productoras: Les Cinémas de la Zone, RT Features, Rectangle Productions
Reparto: Aomi Muyock, Karl Glusman, Klara Kristin…
Fotografía: Benoit Debie
Música: Steve Bouyer y Pascal Mayer
Edición: Denis Bedlow y Gaspar Noé


 

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