La música del espacio

Forbidden-Planet

Kenji Kishi Leopo
@KenjiCosme

Cuando pensamos en el soundtrack de películas sobre el espacio indudablemente vienen a nuestra cabeza las tonadas épicas de Star Wars (1977),  la película que musicalizó John Williams, la cual por cierto guarda muchas similitudes con otra obra inspirada en el espacio, Los Planetas de Gustav Holst.

Si bien, la famosísima banda sonora de Williams se ha colocado en el imaginario de los espectadores como el sonido por excelencia de las aventuras en el espacio, en la historia de la música para cine hay también ejemplos que bien podrían estar inspirados en los verdaderos sonidos espaciales.

“Pero, si en el espacio no existe el sonido”, diría cualquier persona con cierto conocimiento de física. Es cierto, en el espacio no se pueden transmitir las ondas audibles por el ser humano debido a que no hay medio transmisor (partículas de aire). Efectivamente, las ondas sonoras en el espacio no son audibles, pero sí traducibles. Recientemente, científicos de la NASA descubrieron que el sonido en el espacio existe como vibraciones electromagnéticas que pueden ser traducidas acústicamente. Las partículas electromagnéticas del viento solar, lo que llamamos la ionósfera y la magnetósfera de diversos planetas han sido grabadas y traducidas para los oídos humanos. El resultado es fascinante y se puede escuchar en el siguiente enlace: registros sonoros de la NASA.

Pues bien, hay por lo menos tres casos —que se abordarán en este artículo— en donde los compositores hicieron algo que, a diferencia de la épica postromántica de Williams, podría haber estado inspirado en la música de las vibraciones electromagnéticas del espacio.

Sonidos de un planeta prohibido

Una de las bandas sonoras más extrañas e imaginativas es la que compuso el matrimonio formado por Bebe y Louis Barron para la película de ciencia ficción Forbidden Planet, de 1956.

Dice la historia que los Barron se basaron en los teoremas del matemático Norbert Wiener para crear lo que llamaron “anillos modulares”, a los que sometían a sobrecargas de energía para conseguir emisiones de sonido de diferentes tonos e intensidades.Poster - Forbidden Planet_03

Los sonidos que surgían de las sobrecargas eran registrados con una grabadora de cinta, la cual manipulaban para crear composiciones musicales únicas y extrañas.

En su pequeño estudio casero, los Barron grabaron a algunos de los más  célebres compositores del “avant garde” musical de Nueva York, tales como John Cage, Karlheinz Stockhausen y David Tudor.

La fama de los Barron creció y en 1956 les fue encargado realizar la música original y algunos efectos sonoros de la que sería la primera película de ciencia ficción a color: Forbidden Planet. La cinta estaba basada en la obra de teatro La Tempestad de Shakespeare, pero con un tratamiento futurista: en el siglo XXIII el Crucero de Planetas Unidos C-57D es enviado al planeta Altair IV para averiguar qué sucedió con una expedición que se perdió 20 años antes.

Los Barron crearon el soundtrack más atípico hasta ese momento. Sonidos que parecen deslizarse sin tonos específicos (similares a los que produce el instrumento llamado theremin), zumbidos extraños y vibraciones sonoras muy distintas a las que puede producir cualquier instrumento acústico. La banda sonora de Forbidden Planet era, efectivamente, un tipo de música nunca antes escuchada en la tierra, era simplemente música espacial.Barrons

Los sonidos creados en laboratorio encajan perfectamente con la historia en la que los personajes están constantemente amenazados por lo desconocido, tratando de sobrevivir en un planeta extraño y enfrentando a seres tan raros como un mounstro del subconsciente [escuchar Obertura Forbidden Planet].

A pesar del reconocimiento por haber hecho uno de las bandas sonoras más originales, la Academia no nominó a los Barron debido a que no eran parte del sindicato de músicos. Aunque el soundtrack fue el momento cúspide de Bebe y Louis (luego se separarían), los sonidos que descubrieron para la película han quedado en grabados en la memoria de las personas, sobre todo para distinguir el cómo se escucha el aterrizaje de un platillo volador.

2001 Jupiter and beyond

stargate-1

La historia va de esta manera: durante la producción de su legendario filme, 2001: A Space Odissey (1968), Stanley Kubrick comisionó al compositor Alex North para crear la banda sonora de la película. North en ese entonces era uno de los compositores más reconocidos por la música de películas como Who’s afraid of Virginia Wolf? (1966), Spartacus (1960) y Cleopatra (1966). El reto era mayúsculo por la propuesta tan única de Kubrick, donde la música y los silencios son tan importantes como la imagen: una puesta en escena completamente orgánica.

En muchas ocasiones, mientras los directores no cuentan con la música original que se está componiendo para su película, usan tracks temporales, los cuales también pueden servir de referencia al compositor. En el caso de 2001…, Kubrick había armado las secuencias con música orquestal de Strauss, Khatchaturian y un, hasta ese entonces desconocido, Giorgy Ligeti.

Pasaron los meses. Alex North continuó trabajando en un score que evocara las referencias musicales que le había estado pasando Kubrick. Al final orquestó y grabó música para varias secuencias. Kubrick probó la música de North en las escenas. No funcionaba. No lograba evocar lo majestuoso de Así hablaba Zarathrustra de Strauss, mucho menos el intrincado tejido sonoro de las piezas de Ligeti. El score de North fue rechazado y el compositor cayó en depresión.

Ciertamente la decisión de Kubrick de mandar al carajo la música de North no fue la más amable, pero si escuchamos la propuesta de éste (con todo y su acorde final con un órgano, igual que Zarathustra), nos podemos dar cuenta que sí fue la más acertada.

[Secuencia inicial de 2001… con la música de Alex North]

Si bien la pieza de Strauss constituye un referente que va indisolublemente ligado a 2001… la música de Ligeti representa un parteaguas por su intrincada textura sonora. Es difícil imaginar la secuencia del viaje espacial de David Bowman hubiera funcionado tan bien sin los ambientes generados por el tejido de voces del Requiem de Ligeti, el cual al  final se mezcla con Atmosphéres, otra pieza del mismo compositor.

Curiosamente, podemos encontrar similitudes de la música de Ligeti con las grabaciones que ha publicado la NASA, sobre todo aquellas de los sonidos de los anillos de Jupiter.

Jupiter and beyond (secuencia con Requiem y Atmosphéres de Ligeti)

Grabación de la NASA de los sonidos de Jupiter

Es importante mencionar que el propio Ligeti, ajeno a los ambientes del cine, no supo que su música estaba incluida en la película hasta que asistió a la premier en Viena. El compositor  rumano se molestó con Kubrick por no haberle avisado y amenazó con retirar su música de la película. Al final, gracias a la fama que ganó por ese sountrack y a un acuerdo monetario jugoso, aceptó que se incluyeran sus piezas e inclusive volvió a colaborar con Kubrick en The Shining y en Eyes Wide Shut.

Música y gravedad

GRAVITY-Vinyl-Soundtrack

Sensaciones de vacío, espacios y movimientos. Si bien Gravity (2014) de Alfonso Cuarón tiene varias fallas en el guión (como bien expone Paulina Reynaga en este mismo blog), el score hecho por Steven Price logra que nos subamos a una montaña rusa de emociones.

Relacionada en gran medida con el trabajo de Hans Zimmer, la música de Price forma una parte central en las acciones de la película. La premisa en el diseño sonoro era el respetar el hecho de que en el espacio no existe el sonido (no traducible de forma directa por el oído humano como ya vimos), por lo tanto los ambientes y sobre todo la sensación de espacialidad (sonidos que salen y se mueven en diferentes direcciones) se encuentra en la mezcla sonora. Esto solo puede percibirse por completo en un sistema de bocinas 5.1.

Lo más interesante en la música de Steve Price es la forma en que estructura los sonidos en diferentes capas, las cuales se van extrapolando una sobre otra en diferentes momentos. Por un lado, existe una parte musical en un sentido más tradicional: una voz femenina, un piano, cuerdas y percusiones. En una segunda capa, sonidos de sintetizadores y un bajo que funciona como una pulsión continua que le da peso al sonido;  la tercera capa está formada por sonidos similares a motores de naves espaciales y ruidos que se mezclan de forma orgánica con el diseño del sonido.

Casi todas las piezas terminan en una saturación de sonido, como  una aspiradora que succiona al vacío, el inmenso silencio del espacio exterior.

Con la música de Gravity, Price recibió los mayores galardones de la industria: el Oscar, el BAFTA y el Critic’s Choice Award. Además, por uso tan efectivo (o efectista, depende de dónde se le vea) de la mezcla sonora como un componente indisoluble de la acción y la imagen, se puede considerar verdadera música espacial.

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