«La La Land»: una encantadora declaración de amor

Por Bryan Guevara | @BryGuev

 

Este fin de semana es el pre-estreno de La La Land (Chazelle, 2016) en México. La cinta del joven director estadounidense está en lo más alto de las tendencias gracias a los siete globos de oro que ganó hace un par de semanas. Chazelle ya se había colocado bajo los reflectores tras su última obra, Whiplash (2014) (aquí el contrapicado que escribimos sobre ella), y su fórmula efectista. Ahora, el reto más importante para el realizador es el de consagrarse como uno de los directores más importantes de la industria. La La Land parece ser el salto definitivo.

Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling) son un par de soñadores que se encuentran inesperadamente durante la travesía a sus más grandes anhelos. Ella representa la industria del cine, con sus tediosas audiciones y escasas oportunidades. Él representa la industria musical, pero específicamente la industria del jazz puro que alguna vez fue un estandarte de la cultura estadounidense; hoy inestable y sin una dirección fija, como el joven Sebastian.

Chazelle describe, a través de limitados números musicales, dos pensamientos fundamentales en el artista contemporáneo: aquél que propone adaptarse e innovar y el otro que prefiere apegarse a lo tradicional para que la intención original siga presente. No es difícil imaginar de qué lado está el joven director; ya había expresado su opinión sobre el jazz contemporáneo en esta escena de Whiplash y se da el tiempo de reforzarla en un diálogo en La La Land a través Sebastian. No obstante, Chazelle decide adaptarse para completar su obra sin contratiempos. Abraza la nostalgia por musicales clásicos como An American in Paris (Minnelli, 1951), Singin’ in The Rain (Donen y Kelly, 1952), Les Parapluies de Cherbourg (Demy, 1964), entre otros, pero solo lo suficiente para potenciar la cinta, por lo que también apuesta por el estilo proyectado en su filme anterior. Es en este apartado donde el editor Tom Cross vuelve a lucirse para darle un ritmo enérgico y jovial a la cinta.

No hay que dejarse engañar por el título en español: La La Land es una película sobre deseos y aspiraciones, sobre lo difícil que es enfrentar la idea del fracaso y el hubiera. También es una carta de amor contemporáneo al cine y a la música jazz. Cuenta con muchas secuencias dinámicas, hiladas por elaborados planos secuencia, coreografías espectaculares, canciones originales muy pegadizas y a dos actores protagónicos en un nivel altísimo. Es un musical que puede no fascinar a todo tipo de público, pero no se debe desestimar. Damien Chazelle es un director que promete y disimula cada desliz con personalidad. Su más grande virtud es la de fabricar actos finales, ya sea por medio de un clímax o de un epílogo. La La Land no solo tiene un gran final; se siente más completa y madura. Es, quizás, el escalón que Damien Chazelle necesitaba para posicionarse como el futuro de la industria hollywoodense.


La La Land | La La Land: Una historia de amor (título en español)
2016| 128 minutos | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Damien Chazelle
Guión: Damien Chazelle
Producción: Fred Berger, Gary Gilbert, Jordan Horowitz y Marc Platt
Casa productora:
Reparto: Emma Stone, Ryan Gosling, Callie Hernández…
Fotografía: Linus Sandgren
Música: Justin Hurwitz
Edición: Tom Cross


 

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