La bruja

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Bryan Guevara
@BryGuev

El cine de terror de esta década se ha reinventado con varias propuestas de diferentes estilos. Pasamos del clásico jump-scare (The Conjuring, Insidious) al romance gótico (Crimson Peak, Only Lovers Left Alive). También contamos con propuestas cuyo horror se encuentra en la psique (It Follows, The Babadook) o se presenta en entornos distópicos (The Purge). Dentro de esta enorme gama de estilos se encuentra lo místico, que encuentra su auge en mitos y leyendas populares. Una gran exponente, cuya posibilidad de trascender con el tiempo es enorme, es The Witch.

The Witch (La bruja) es el primer largometraje del realizador estadounidense Robert Eggers, quien anteriormente se desempeñó trabajando en diseño de producción. La cinta, escrita y dirigida por Eggers, se centra en una familia cristiana y puritana que habita las entonces inexploradas tierras de Nueva Inglaterra en el año de 1630. William (Ralph Ineson), su esposa Katherine (Kate Dickie) y sus hijos son desterrados de la plantación de colonos debido a un caso de excesiva arrogancia por parte del padre de familia, acto que no puede ser tolerado bajo las conservadoras leyes de Dios. Entonces, la familia se establece en una pequeña granja en medio del bosque donde buscan sin éxito una nueva vida; la siembra de maíz no prospera y Samuel, el hijo recién nacido de Katherine, desaparece misteriosamente ante los ojos de su hermana Thomasin (Anya Taylor-Joy). El rumor del acecho de una bruja llena de tensión a la familia que, completamente aislada, debe luchar por su supervivencia.

La propuesta de terror que nos presenta Eggers es muy diferente a la tradicional marea cuyo género slasher y propósito de predisponer al espectador a recibir sustos de golpe, llena las salas de cine durante los días de estreno. El horror en The Witch yace en el miedo religioso de la puritana familia de William, en su ignorancia y supersticiones. La desaparición de Samuel sirve como detonante para que cada miembro de la familia recorra un viacrucis personal donde, al dejarse guiar por la maldad, sus acciones comienzan a ser más viscerales. Es un horror progresivo y contemplativo que crece en cada minuto hasta explotar, dejando consecuencias irreparables.

Los aspectos técnicos de la película son de suma importancia. La fotografía del cinematógrafo Jarim Blachke es lúgubre y realizada con luz natural. La iluminación en los planos permanece en el centro y el lente permanece desenfocado durante un par de escenas cruciales, impidiendo que el espectador distinga con claridad. The Witch se rehúsa a enseñarnos sus horripilantes entes sobrenaturales; está en nuestra mente imaginar lo que va a pasar, así como lo que acabamos de ver.

Las actuaciones están al nivel, pues cada actor interpreta su rol de forma impecable, incluyendo la pronunciación del inglés moderno en su etapa de gestación. La banda sonora se complementa a la perfección con el estilo visual de la cinta, matizándola con melodías que van desde lo minimalista hasta lo barroco.

The Witch retrata a la perfección la crueldad que forma parte del ser humano. Lars Von Trier nos dijo en Antichrist (2009) que la naturaleza es la iglesia de Satán; la película de Eggers lo reafirma de un golpe contundente. Estamos ante una tenebrosa obra maestra del cine de terror contemporáneo.


The Witch | La bruja [título en español]
2015 | 92 minutos | Inglés | Estados Unidos y Canadá
Dirección: Robert Eggers | Guión: Robert Eggers
Productor: Daniel Bekerman | Casa productora: Universal Pictures
Reparto: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie
Fotografía: Jarim Blachke | Edición: Louise Ford | Música: Mark Kovren


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