«Interstellar», ¿la obra maestra Sci-Fi de Nolan?

interstellar

Por Adrián Carrera Ahumada | @acarrahu

 

Hace más de 500 años Miguel Ángel pintó La Creación de Adán en la bóveda de la Capilla Sixtina; en 2014, Christopher Nolan estrenó Interstellar.

Pero en un inicio el director británico no iba a formar parte de dicha película, cuya idea seminal fue del astrofísico Kip Thorne y la productora Lynda Obst. Posteriormente Jonathan Nolan —hermano de Christopher— comenzó a trabajar en el guión. El director sería Steven Spielberg, pero éste dejó el proyecto. Es entonces cuando se incorporó Christopher Nolan1.

Sabemos lo que pasó después. Interstellar se estrenó en 2014, recaudó más de 600 millones de dólares en taquilla y ha ganado algunos premios. El merecido Premio Óscar en la categoría de efectos visuales y el Globo de Oro a mejor banda sonora son los más destacados. También generó infinidad de discusiones —muchas de ellas sobre la plausibilidad científica de lo presentado por el filme2— y entró de lleno en un sector amplio de la cultura popular. Interstellar ha sido, pues, un acontecimiento en el mundo del cine y en el de la ciencia ficción. Más de uno pretendió catalogarla como obra maestra del género. Hay quienes confunden el acontecimiento con el mérito cinematográfico e incluso con la calidad.

Left to right: Mackenzie Foy and Matthew McConaughey in INTERSTELLAR, from Paramount Pictures and Warner Brothers Entertainment.

Mackenzie Foy y Matthew McConaughey como Murphy y Joseph Cooper, en una escena de «Interstellar».

En la que quizá sea su película más ambiciosa hasta la fecha, Christopher Nolan y compañía presentan una sociedad aquejada por plagas y tormentas de polvo. En dicho escenario la mayor preocupación es la supervivencia —y esto es clave en la película—, ya que las condiciones medioambientales han convertido al planeta en un lugar cada vez menos apto para la especie humana. Aunque no queda claro si es así, la Tierra de Interstellar parece estar ocupada ya únicamente por personas y plantas. Lo que vemos no es el inminente fin del mundo en sí, sino el fin del mundo como espacio habitable por la humanidad.

El protagonista es Joseph Cooper —notablemente interpretado por Matthew McConaughey—, un expiloto de la NASA devenido granjero que se embarca en una misión que podría salvar a la especie. La encomienda consiste en atravesar un misterioso agujero de gusano y encontrar un nuevo hogar, otro planeta que sí resulte propicio para la vida humana.

Si con Interstellar Nolan quería hacer una oda al cine y a la posibilidad del mismo para emocionar, lo ha conseguido; la escena en la que Cooper observa los videomensajes acumulados de sus hijos o la secuencia del segundo acoplamiento a la estación espacial Endurance son buenos ejemplos de ello. Aunado a lo anterior, las composiciones de Hans Zimmer crean pasajes sonoros cuya combinación con ciertos planos resultan en escenas estremecedoras. Pienso, por ejemplo, en aquella en la cual una ola inmensa inunda el horizonte. No es coincidencia que en los rubros musical y de efectos visuales es donde Interstellar ha cosechado sus galardones más relevantes.

Con sus largometrajes más recientes (Inception, trilogía de Batman) Nolan nos acostumbró a un ritmo acelerado en el cual la trama avanza sin dar tregua. La experiencia estética era más cercana al vértigo que a la reflexión. Aunque en menor medida, esto se mantiene en Interstellar. Esa forma de hacer que la trama avance, casi a tumbos, favorece que se pasen por alto situaciones absurdas y dificulta el desarrollo de los personajes.

Toda esa emotividad y parafernalia son usadas magistralmente por Nolan para disimular las falencias de su historia y de la forma en que la cuenta. El director británico nos hace mirar a una parte mientras, con su otra mano, realiza el truco. Antes que narrador hábil, Nolan es un prestidigitador.

A pesar de lo anterior, Interstellar tiene el acierto de hacer lo que uno espera de una buena obra de ciencia ficción: plantear preguntas, cuestionarse sobre la naturaleza humana, los límites de la razón, la existencia de una entidad superior…

Agujero negro súper masivo (Gargantúa) en «Interstellar».

Agujero negro supermasivo (Gargantúa) en «Interstellar».

Uno de los temas planteados es el de la razón contrapuesta a las emociones, la objetividad contra el instinto. Para ello resultan útiles CASE y TARS, los robots de Interstellar, que además le dan el toque de humor a la película. Estas máquinas se presentan como aliadas racionales e infalibles de los humanos, como para dejar más claro que «el hombre es el lobo del hombre». La materialización de lo anterior es el personaje Thomas Mann, interpretado por Matt Damon.

En reiteradas ocasiones Amellia Brand —una correcta Anne Hathaway— se refiere a Mann como «un hombre remarcable», el mejor de lo mejor. Thomas Mann forma parte de una misión exploratoria llamada Lazarus3, pero resulta ser más bien una especie de judas. Este personaje es interesante ya que en él se da continuidad a cuestiones planteadas antes en el filme: «¿Es malo el león que se come a la gacela?»; entonces, «¿es malo el hombre que falsea datos con tal de no morir solo en un planeta distante de su civilización?» Con Mann prevalece, en última instancia, el instinto de supervivencia (individual).

El asunto de la existencia de seres superiores también es tratado en Interstellar. Ante la inexplicable y súbita aparición de un agujero de gusano que es clave para buscar otros mundos, la explicación es: fueron «ellos». Cuando viajan a través del agujero de gusano, Brand toca apenas una luz que parece rasgar el espacio-tiempo. Ese momento, ese «first handshake (primer apretón)» y la posterior revelación de que quien estaba del otro lado era el mismo Cooper, condensa la propuesta de Nolan respecto al tema de lo divino.

«La creación de Adán», pintura de Miguel Ángel.

«La creación de Adán», pintura de Miguel Ángel.

Finalmente, uno de los grandes temas de la humanidad es medular en Interstellar: el amor. Ese equívoco término es la llave que redondea el guión y ata hebras que parecían estar sueltas. Gracias al manejo que en su historia los Nolan hacen del amor, la resolución de Interstellar resulta congruente.

El amor, quizá como forma romantizada del instinto de supervivencia (colectiva), se presenta como la resolución no solo al conflicto del guión4 sino también a gran parte de las interogantes planteadas a lo largo del filme. Cuestionamientos sobre la naturaleza humana, la existencia de seres superiores, la bondad o maldad intrínsecas y la toma de decisiones son resueltas de un plumazo: el amor es la respuesta y el ser humano su propia divinidad. Esto ocasiona, sí, que la historia sea redonda, pero también que el posible discurso filosófico se quede corto. Hay momentos de Interstellar en que uno se pregunta si Rhonda Byrne o Paulo Coelho colaboraron con los hermanos Nolan en la escritura del guión. Es precisamente ese manejo el que da al traste con las preguntas planteadas pricipalmente en el segundo acto de la película.

Considero que el ideal de una pieza artística de autor es emocionar —hablar el lenguaje de las pasiones, interpelarlo— y reflexionar. Por ello el mayor mérito de varias obras maestras es plantear preguntas, no necesariamente responderlas. Interstellar, en cambio, es un discurso cerrado.

Aunque es un dignísimo intento, con Interstellar Nolan y compañía se quedan lejos de haber hecho una de las mejores películas de ciencia ficción en la historia. Dentro de unas décadas sabremos si se consagra como clásico sci-fi, como un filme grandilocuente con más hype que cine, o en algún punto intermedio. A mi parecer es una película destacada pero con deficiencias que una obra narrativa con aspiraciones de grandeza no puede permitirse. El podio compartido por Ridley Scott (Blade Runner) y Stanley Kubrick (2001: A Space Oddisey) continúa intacto.

Fotograma de «Interstellar».

Fotograma de «Interstellar».

Notas:

1Barceló, M. (2015). Ciencia ficción. Nueva guía de lectura. Barcelona. Ediciones B.

2El libro The Science of Interstellar, de Kip Thorne, es recomendable para quien guste ahondar en dicho rubro. Thorne ha explicado que su intención era que Interstellar no violase leyes físicas establecidas y que la física especulativa presentada en el filme resultara plausible.

3Aunque la misión Lazarus (integrada por 12 que dejaron todo, como los apóstoles de Jesucristo) es probablemente la más clara, sospecho que no es la única referencia bíblica en Interstellar. De hecho el «plan A» consiste, básicamente, en una sociedad que pretende abandonar un sitio azotado por plagas (éxodo), para ir luego, nómada (estación espacial), en busca de una tierra prometida (Sion). ¿El agujero de gusano es Moisés abriendo el mar?

4Gracias al amor (¿manifiesto en forma de gravedad?), Joseph Cooper consigue dar con el lugar preciso dentro de un hipercubo para enviar un mensaje a Murphy, quien también, por una extraña casualidad-fuerza, acude al sitio en común, su habitación, y encuentra el reloj que contiene el mensaje de su padre con la información para salvar la especie.


Interstellar | Interestelar [título en español]
2014 | 169 minutos| Inglés | Estados Unidos, Reino Unido, Canadá
Dirección: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan y Jonathan Nolan
Producción: Lynda Obst, Emma Yhomas y Christopher Nolan
Casas productoras: Paramount Pictures, Warner Bros Pictures, Legendary Pictures y Lynda Obst Productions
Reparto: Mathew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine…
Fotografía: Hoythe van Hoytema
Música: Hans Zimmer
Edición: Lee Smith


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4 Responses to “«Interstellar», ¿la obra maestra Sci-Fi de Nolan?

  • Buena reseña, esta pelicula me gusto mucho ya que aún siendo ciencia ficción, relata una realidad muy cierta: que la Tierra en no mucho tiempo dejará de ser habitable para la mayoria de los humanos. Y es una lástima que luego llegó esa otra pelicula llamada “The Martian” (ó como debio llamarse “Castaway in Mars”) ese típico filme Yankee super clicheado dónde la crítica de inmediato la comparó con Interstellar y la catalogó como mejor, y la realidad es que lo que no gustó de Interstellar a esos críticos fue la realidad cruda que presenta y se dejarón llevar mejor por esa otra trama de The Martian dónde existe una super poderosa y bien financiada NASA (USA es el mejor) y un científico botánico con super habilidades para sobrevivir y por supuesto con su final feliz. Hasta creo que Matt Damon quizo reivindicar su personaje de Interstellar con esta otra pelicula. En fin, una pena, no le deberia haber quitado la gloria a esta pelicula del señor Nolan que para empezar es muy diferente con mas hechos científicos, The Martian solo fue basada en un libro de superacion personal.

    • He de confesar que también es una película que disfruté bastante las dos veces que la he visto. En efecto, el futuro distópico que presenta es un planteamiento interesante, aunque también llama la atención el motivo de la debacle: una plaga que se alimenta de nitrógeno. Es como si hubieran querido evadir el debate, por ejemplo, del calentamiento global.

      Sobre «the Martian» no opinaré dado que no la he visto (pero sí mi compañero Bryan, y aquí puedes leer su reseña: http://s645308918.onlinehome.mx/cinequanon.mx/mision-rescate-accion-comedia-espacial-y-musica-disco/). Lo que sí puedo decir es que «Interstellar» también tiene su dosis de «orgullo americano». Es la NASA quien arma la misión para salvar a la especie, una NASA que —y esto sí parece ficción— se negó a bombardear satelitalmente a otros paises. Y al final, ¿qué bandera ondea en la primera colonia humana interestelar? Claro, la de las barras y las estrellas.

      Lo de Matt Damon reivindicando el personaje no lo había pensado y es un enfoque interesante. Y no estaría del todo de acuerdo contigo en eso de que «The Martian» le robó la gloria a «Interstellar». Pero son percepciones.

      Muchas gracias por comentar.

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