El enfrentamiento de Kramer y del cine de un país

Jardiel Legaspi Gutiérrez

Era una mañana de los primeros días de vacaciones, de esos que pasan despacio y en los que apenas se empieza a tomar el ritmo necesario para afrontar esos días de asueto y convertirlos en algo productivo. En la televisión no había mucho contenido interesante que ver. Esteban, amigo desde hace varios años, cambiaba de canal cuando apenas se proyectaban las primeras imágenes de cada nuevo programa que aparecía en pantalla. Más de 300 canales en el menú y, sin embargo, no «había nada que ver». De pronto, una pantalla negra con nombres que aparecían en letras blancas llamó nuestra atención, especialmente por la música de laúd y guitarra que acompañaba dicha presentación. Ninguno de los presentados resultaban familiares pero, por alguna razón, la sintonía no cambió por una nueva. Entonces apareció ella.

«Regreso al rato» dijo la madre de Esteban, al tiempo que agitaba suavemente su mano en el aire y sonreía. Esteban no prestó mucha atención a su madre, quizás porque era algo común para él, o quizás por la manera en que Joanna (Meryl Streep) entonaba su discurso de despedida a su pequeño hijo, quien dormía en su cama. Con una promesa falsa —«nos veremos en la mañana»— y la repetición sistemática del «te quiero», como si quiera convencerse ella misma sobre el significado de estas palabras, Joanna preparó los últimos detalles para irse.

Mientras tanto, Ted Kramer (Dustin Hoffman), continúa en el trabajo. Acaba de recibir la noticia de que algo muy bueno vendrá para uno de sus socios y que el futuro de ambos luce monetariamente prometedor. Cuando llega a su casa, se encuentra con su esposa, Joanna; eufórico por lo que acaba de pasar, ignora las intenciones de ella. Cuando por fin entiende lo que pasa hace lo posible por evitar lo inevitable. Él le ruega; ella, dentro del elevador, simplemente le contesta «Ya no te quiero», en una muy buena escena que deja en claro cuál será el devenir de la película.

Dustin Hoffman y Meryl Streep en "Kramer vs Kramer"

Dustin Hoffman y Meryl Streep en “Kramer vs Kramer”

Esteban no se inmutó, se veía sereno y atento a lo que sucedía en la pantalla. Hacía ya cuatro años que sus padres se divorciaron y él se quedó con su mamá, mientras su padre vivía a unas dos horas, en el norte de la ciudad. No le gustaba hablar del asunto y podría pensarse que se hubiera sentido incómodo con lo que acababa de pasar, sin embargo, eso pareció atraerlo todavía más.

Kramer vs Kramer, la cinta de Robert Benton, de 1979, sigue estando vigente puesto que retrata un tema que no ha desaparecido (quizás nunca lo haga) en nuestros días. Y aunque ahora es más común ver películas con este tipo de contenidos, es importante localizar esta cinta en el momento en el que fue realizada.

El cine hollywoodense comenzaba a perder seguidores, ya había otras formas de entretenerse y de pasar el tiempo en familia. La televisión ya estaba instalada en los hogares y cada vez más resultaba atrayente el poder ver diversos tipos de contenidos en ese aparato. El cine se estaba quedando atrás. Se debía cambiar la forma de hacer películas y también lo que se presentaba en el llamado séptimo arte. Atrás quedaban los musicales, las cintas de amor eterno o imposible, las tramas falsas que jugaban con la fantasía que el espectador creaba. Había que tomar un nuevo rumbo, uno que mostrara lo que se vivía en la realidad en esos días: las drogas, el sexo, las relaciones que no fueran de cuento de hadas, la guerra.

Las películas del nombrado «New Hollywood» eran de una propuesta importante, pero también un tanto intimidante, ¿cómo reaccionaría el público al ver a un taxista de Nueva York cobrar justicia por su propia cuenta? ¿Cuáles serían los comentarios sobre una cinta que trata el tema del divorcio de la manera en que Kramer vs Kramer lo hace? El resultado del movimiento, en general, fue bastante bueno. Muchas películas «clásicas» se localizan en esa época, Apocalypse Now, Taxi Driver, entre otras,  y pareciera que sirvió de base para que el cine estadounidense ampliara sus contenidos.

«Ya todos se quieren divorciar, ¿para qué perder el tiempo con una boda y todo eso del matrimonio? Eso del “felices para siempre” ya parece más una utopía que otra cosa» dijo Esteban a la mitad de la película.

Dustin Hoffman y Meryl Streep

Dustin Hoffman y Meryl Streep

Aunque la película de Benton ahora se puede encontrar dentro de una larga lista de cintas que tratan sobre el divorcio, existen varios elementos que la hacen un largometraje al que hay que ponerle mucha atención y que logran concretar un muy buen trabajo.

Quizás algo de lo más destacado es lo que realiza Dustin Hoffman, quien en este período de renovación del cine estadounidense cimentó buena parte de su carrera actoral, sobre todo en este y otros trabajos, como Midnight Cowboy (1969), Straw Dogs (1971) o Marathon Man (1976), por nombrar algunos. En su interpretación, Dustin logra llevar al personaje de ser un hombre al que le preocupa más su trabajo que su familia y de ser padre que poco o nada conocía sobre su hijo, a convertirse en el apoyo y soporte del pequeño Billy (nombre del personaje).

En el transcurso de esta transformación se puede ver cómo Ted se afronta a Billy en esta nueva vida que viven solamente ellos dos, sin la presencia femenina. Situación que deja en claro el título de la película, el pequeño Kramer contra el grande. Sin embargo, no sólo es la lucha entre ambos personajes lo que resulta cautivante, sino también el enfrentamiento personal que Ted lleva consigo mismo, buscando, o forzado a hacerlo, un nuevo rumbo en su vida junto a su hijo. Es precisamente esta disputa personal la que logra conectar con el espectador y entender el rumbo del personaje y la película.

Meryl Streep consigue hacer un papel importante para esta película. La manera en que maneja las emociones de la madre que debe dejar a su familia, y especialmente a su hijo, y pelear por estar con Billy nuevamente, lo hace de forma convincente y sin caer en exageraciones. En el caso del personaje de Joanna pasa lo contrario que con el de Ted; mientras que con él se pasa del “odio al amor”, en el caso de ella no se puede evitar sentir un poco de aversión por la manera en que se va y, sobre todo, por la forma en que vuelve por su hijo.

Esta tensión entre ambos personajes principales mantiene un ritmo aceptable para el largometraje, el cual va pasando de una etapa a otra suavemente —de la poca conexión entre padre e hijo, a la conjunción armónica entre ambos— y que también logra que quien vea la cinta vaya formando una idea propia sobre el devenir de la historia, la cual cambia una vez más. Pasa de ser este enfrentamiento antes mencionado a incluir a Joanna en una nueva lucha, ahora en los tribunales, buscando la custodia de Billy.

Justin Henry en el papel e Billy

Justin Henry en el papel de Billy

«Esto no es tan creíble. No parece…» Esteban no dijo nada más. Se quedó callado y pensativo, como si recordara lo que había pasado con sus padres.

El niño, interpretado por Justin Henry, también logró posicionarse de buena manera en la película. Es interesante ver la forma en que dialoga con su papá y también cómo lleva la separación de sus padres. La relación que se nota entre él y Hoffman hace que los dos se coloquen al mismo nivel, sin que uno opaque al otro.

Poster Krmaer vs Kramer

Poster Krmaer vs Kramer

Además de la forma en que se desarrolla la historia, los diálogos que se presentan son atinados, ayudando a crear escenas destacadas en varios momentos de la película. Aunque por momentos caen demasiado en interacciones un tanto burdas, en términos generales, los diálogos son una razón más para ver esta cinta.

La película ganó el Óscar a mejor actor —Dustin Hoffman—, mejor actriz de reparto – Meryl Streep—, mejor guión —Robert Benton— y mejor película en 1979, lo cual resalta debido a la temática que tiene la misma. Parecería que este nuevo movimiento no sólo tuvo como resultado películas que unos cuantos disfrutaban y que eran, hasta cierto punto, obviados por quienes juzgan a quien se le debe dar este reconocimiento, sino que también, el «New Hollywood» concretó trabajos que gustaron a tal grado de recibir el máximo galardón del cine estadounidense. Un buen logro, tomando en cuenta la transición en el cine de ese país.

Cuando la cinta terminó, Esteban cambió de canal para encontrar algo nuevo que ver. Unos diez minutos después, la madre de Esteban regresó cargando algunas bolsas. En cuanto se terminó con la tarea de vaciar y acomodar los que su mamá había traído, nos dirigimos al norte de la ciudad, a la casa de su padre.


Kramer vs Kramer
1979 | 105 min | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Robert Benton | Guión: Robert Benton
Productor: Richard Fischoff, Stanley R. Jaffe
Casa productora: Columbia Pictures
Reparto: Dustin Hoffman, Meryl Streep, Justin Henry
Fotografía: Néstor Almendros |Música: Paul Gemignani, Herb Harris | Edición: Gerald Greenberg, Ray Hubley, Bill Pankow


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