El desinformante: vivir de maíz y de mentiras

Por Jardiel Legaspi Gutiérrez

 

Para abrir un candado hace falta tener su llave o bien la combinación que permita accionar el mecanismo de seguridad. Para descubrir los secretos que alguien esconde hace falta saber cómo mover su sistema, de manera que pueda ir revelando todo lo que piensa, sus motivos para hacer lo que hizo y con qué finalidad. El proceso para abrir un candado es sencillo; en cambio, para descubrir y entender los secretos de una persona se requiere de mucho más esfuerzo.

El maíz es la base de la fortuna de Mark Whitacre

El maíz es la base de la fortuna de Mark Whitacre

El maíz se puede transformar en muchas cosas: tortillas, masa, aceite, productos transgénicos y, claro, en dinero. Para Mark Whitacre, un bioquímico, el maíz —o, mejor dicho, los productos derivados de éste— es la base de su fortuna. Mark es un ejecutivo de la Archer Daniels Midland Company, mejor conocida como ADM, una compañía tan grande y poderosa como desconocida, hasta que se mira en las cajas de casi cualquier producto del mercado.

ADM ha estado experimentando con una nueva lisina más resistente a diferentes virus y también más rentable. Sin embargo, desde hace meses una bacteria ha estado infectando el producto, lo que ha hecho que la empresa pierda millones cada mes. Para Mark esto es un problema que se debe solucionar lo antes posible; sus jefes se lo han pedido y casi obligado. Una llamada desde Japón a su oficina le da una pista sobre la posible causa de las infecciones: un espía que trabaja tanto para ADM como para Ajinomoto, la competencia, ha estado insertando el virus en su lisina.

En un intento por descubrir al culpable, ADM se alía con el FBI, algo que pone muy nervioso a Whitacre, quien, en un acto de valentía, obligado por su esposa, decide contar la verdad a los investigadores. ADM en realidad se ha encargado de ocultar un hecho más importante: la fijación mundial de precios y volumen de lisina con el fin de controlar el mercado y obtener muchas más ganancias.

Mark se encuentra entre dos bandos: por un lado jugará el papel del trabajador perturbado por el FBI, mientras que por el otro fungirá como el informante de la corporación de investigación para revelar el crimen corporativo que lleva a cabo ADM. Mark piensa que actúa de buena fe, que hace lo correcto; sin embargo, sus acciones tienen un origen mucho más perverso.

La interpretación que Matt Damon hace de Mark Whitacre en The Informant (2009) es digna de admirar no sólo por la calidad de su trabajo sino porque adentra al espectador en la mente de un personaje bipolar, mentiroso, sensible y al mismo tiempo tramposo.

Si bien no es la mejor película dirigida por Steven Soderbergh sí es una que presenta muchos elementos interesantes que la hacen muy entretenida, especialmente por el humor negro que permea en toda la producción —desde los diálogos, la música utilizada para acompañar varias escenas y, claro, la actuación de Damon—.

Matt Damon y Steven Soderbergh durante la filmación de The Informant

Matt Damon y Steven Soderbergh durante la filmación de The Informant

Inspirado en un hecho real, Kurt Eichenwald escribió el libro en el cual basaron el libreto de la película. The Informant se adentra en la psique de un hombre que, en su intento por apoderarse de la compañía en la que trabaja, lleva a cabo todo un plan en el que no faltan nombres y empresas inventadas, falsificación de firmas, corrupción entre compañías y muchos desvíos de dinero.

No obstante, y aunque siempre está presente de alguna forma, el dinero no parece ser la motivación principal de Mark. Este elemento parece ser más un pretexto y un marco en el cual está inmerso para alcanzar un deseo mucho más profundo. El dinero, en cantidades millonarias, en realidad es la consecuencia de emprender su estrategia para alcanzar el éxito. El precio es muy caro para este héroe déspota; sus mentiras, cada vez más elaboradas y exageradas, lo orillan a un callejón sin salida digna para él y su familia.

La única salida que parece tener para sí mismo son sus monólogos internos que, además de presentar características de su personalidad y mostrar cómo se desenvuelven las ideas en su cabeza (en ese sentido es un gran improvisador), además funcionan como descriptores de las situaciones en las que está inmerso y se desarrollan en la pantalla. Incluso llegan a ser las únicas verdades que Mark dice para sí. Se ha empeñado tanto en hacer creer a los demás su historia que él mismo la ha creído más de una vez como cierta.

Lo curioso es que a pesar de sus mentiras ha logrado descubrir y demostrar un crimen internacional que afecta a miles de consumidores. Una vez más el elemento del dinero está presente pero —de la misma manera que en algunas reuniones de los empresarios para acordar los precios de la lisina— de manera implícita, como si fuera algo tan relevante y obvio que no hace falta mencionar pero del que algunos pocos sacarán mucho provecho.

Matt Damon interpreta a Mark Whitacre

El bioquímico se vuelve un chivo expiatorio que carga con sus propios pecados, los cuales salen a la luz una vez que decide separarse de ADM. Es entonces cuando Mark es abandonado por el FBI. Los 45 desfalcos millonarios que realizó durante los cinco años de investigación le han valido quedarse sin aliados. Sus engaños han terminado por alejar a todas las personas que alguna vez confiaron en él.

De pronto la atención ya no está en las acciones de ADM sino en un individuo que trató de hacer el bien haciendo muchas cosas mal. Este cambio se logra con un pequeño detalle que desencadena todo, un pequeño giro en el guión que si bien era algo esperado no se hace de manera brusca y crece poco a poco, como el estrés de Mark.

El mecanismo para descifrar a Mark Whitacre no es sencillo, pero tiene un fundamento que se presenta en más de una ocasión en la película: el deseo de apoderarse de todas las acciones de ADM. Un futuro prometedor echado a perder por la soberbia y avaricia de conseguir todo más rápido, de eliminar a sus competidores y ser el único con el conocimiento necesario para levantar de nuevo a la empresa. El hambre de poder terminó por indigestarlo.

Matt Damon y Mark Whitacre en el estreno de la película

Matt Damon y Mark Whitacre en el estreno de la película

El desinformante (título que le dieron en español) es una película que muestra que el dinero, más que el fin, puede ser el medio para alcanzar metas más visionarias; y que dichos objetivos pueden ir acompañados por hechos que poco a poco irán destruyendo la reputación y creando un mundo irreal para quien los lleva a cabo. Hasta que todo termina por quedar infectado.

Nota: También existe un documental producido por Discovery Channel que muestra entrevistas con los involucrados en el caso del arreglo del precio de la lisina, incluidos Whitacre y los agentes del FBI. El documental lo puedes ver aquí.

Tráiler:


The Informant! | El desinformante  [título en español]
2009 | 108 minutos | Inglés | Estados Unidos
Dirección: Steven Soderbergh
Guión: Scott Z. Burns
Productores: Gregory Jacobs, Jennifer Fox, Michael Jaffe
Casas productoras: Warner Bros., Participant Media, Groudswell Productions
Reparto: Matt Damon, Scott Bakula, Joel McHale, Melanie Lynskey
Fotografía: Peter Andrews
Edición: Stephen Mirrione


 

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