El cine y las palabras: charla con Guillermo Vaidovits

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Guillermo Vaidovits, especialista en cine, en entrevista con «Cine qua non». Foto: Miriam Jiménez.

Adrián Carrera (@acarrahu) y Jardiel Legaspi Guitiérrez
Fotos de Miriam Jiménez

Con la participación de Kenji Kishi (@KenjiCosme) en la charla

 

Para que el cine suceda no solo se necesitan realizadores; «el cine comienza y termina con palabras». La crítica cinematográfica es un elemento fundamental de lo que podríamos llamar el ciclo fílmico. Esta práctica, bien realizada, ayuda a comprender mejor aquello que se muestra en pantalla y no se queda solamente como un comentario sobre cierta película. Así lo entiende Guillermo Vaidovits, quien habló con Cine qua non acerca del desarrollo del cine mexicano en años recientes, los retos de la industria, la enseñanza del cine y la crítica cinematográfica.

Vaidovits fue director de la Muestra de Cine Mexicano (ahora Festival Internacional de Cine en Guadalajara) y del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, así como escritor del diario El Informador con su columna de cine Kinetoscopio. Es académico del Departamento de Imagen y Sonido (DIS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y actualmente conduce el programa Corto y queda en el Canal 44 del Sistema Universitario de Radio y Televisión de la misma universidad.

Cambios generacionales

El cine se transforma continuamente. Lo que se hace hoy no es lo mismo que se producía hace 20 años. Vaidovits sugiere que el cambio más significativo tuvo que ver con una ruptura generacional de cineastas:

«Ese cambio generacional se nota en la orientación que tienen las películas. Es muy sintomático para mí el hecho de que el modelo del cine de autor envejece o decae en los años noventa. Cazals, Ripstein… siguen activos pero ya no atinan al público, ya no atinan al tipo de obra. En los últimos 15 años prácticamente cada año tienes una situación que no se veía antes o al menos que no se veía en los 20 años anteriores: una película mexicana que se ubica dentro de las películas de mayor aceptación, taquilla, etcétera, sistemáticamente».

«Sube la producción muchísimo. Si comparas los números de una época a otra, en los noventa tienes años como el 96, o el 97, donde oficialmente puedes contar ocho, diez películas y hace unos años tienes, el año pasado o antepasado, cifras que rebasan las 100 películas por año».

Guillermo Vaidovits cine qua non entrevista

Foto: Miriam Jiménez.

Pero los cambios también se notan en aquello que se muestra en pantalla, en eso que refleja la situación del país y que conecta con los espectadores. Los temas, al igual que los gustos personales, se multiplican; actualmente hay algo que va para varios sectores de la población.

«Ahora, en términos de los contenidos, del tipo de cine, hay varias cosas. Primero, hay la tendencia de tratar de crear un cine popular que compita con los géneros, con los contenidos de cine norteamericano. Particularmente eso se nota muy bien en la producción de películas que pueden entrar en el concepto de comedia romántica o comedia en general. Hay una proliferación de ese tipo de películas».

«Luego tienes otras películas que, en un plano un poco más serio o más de imaginario social, tratan de exponer preocupaciones a nivel general. Cuestiones como, por ejemplo, la delincuencia. Desde El Infierno y Heli, que hablan de circunstancias de actualidad; algunas incluso tratando de recuperar algunos momentos clave en términos históricos, como de movimientos sociales, la película del 68, la película del asesinato de Colosio… »

«Después tienes un cine que se sigue haciendo exclusivamente para el circuito de festivales. Un cine que no digo que no sea exitoso pero que tiene un público muy pequeño, pero que es muy válido. Cine que triunfa, que busca incluirse en la programación de los festivales europeos en donde encuentras desde películas en un tono como muy minimalista hasta películas que son verdaderas provocaciones estéticas».

 

Desafíos para el cine nacional

Para la industria cinematográfica mexicana, insertada en un contexto global, los retos no han faltado, lo que ha traído consigo cambios que conforman nuevas maneras de producir cine y posicionarse en otros países.

«El asunto de la globalización. La entrada de México al Tratado de Libre Comercio en donde el gobierno deja el cine en el apartado general de comercio sin protegerlo en términos culturales. Entonces el cine mexicano se ve en la necesidad de competir contra esas producciones que tienen mucha inversión, que tienen mucha promoción. Ese es el primer reto que no está del todo resuelto: lo único que hicieron es cambiar el enfoque: “ah, latinoamérica ya no es nuestra meta, mejor vamos haciéndole cine en español a los latinos de Estados Unidos”».

«El segundo reto ha sido la transformación tecnológica. Eso ha tomado por sorpresa sobre todo a las viejas generaciones. Es una discusión superada. La tecnología llegó sin más y no hay para dónde hacerse; también ayuda a democratizar más la producción. Ahí también encuentras una respuesta a por qué creció la producción».

«El tercer reto, que sigue siendo permanente, es crear una base en el mercado interno; es decir, espectadores que estén dispuestos a decidir por una película hecha aquí por sobre el resto de la oferta de la cartelera. La tecnología también va a ayudar: nuevas formas de distribución de cine en internet o compañías como Netflix; lo que se está haciendo en el cine con estos servicios va a ayudar a la salida de material. Creo que ahí están los tres retos».

 

La enseñanza de cine

Su experiencia como docente y director del DIS en la UdeG hace de Guillermo Vaidovits una voz autorizada para hablar sobre enseñanza de cine. De hecho, él es uno de los fundadores de la escuela de cine que existe desde 1997 pero se constituyó formalmente como departamento hasta el 2012 en la Universidad de Guadalajara.

«La enseñanza de cine es, como dicen, un work in progress. La verdad es que no puedes de antemano saber. Desde mi punto de vista algo que se tiene que hacer las carreras es aclarar una orientación de qué estás formando. Algunos proponían orientar las escuelas de cine, los estudios largos, a tres polos o profesiones: productor, guionista y director; y dejar para el posgrado, o para cursos cortos, formar fotógrafos, sonidistas… Pero ahora yo te diría también que de 5 años para acá la tecnología cambió muchas cosas».

«Para hacer cine se necesita la capacidad de comunicación efectiva en términos escritos y orales, necesitas ser capaz de escribir con claridad y comunicarte, para hacer un guión, para organizar un equipo, se necesita capacidad de organización e iniciativa; todo eso se puede aprender y enseñar, capacitar. Se necesita una visión artística, no hay de otra, esa sensibilidad, una capacidad narrativa, una capacidad de poder contar cosas que sean interesantes, que tengan sentido, que te digan algo».

Crítica cinematográfica

Además de desempeñarse como investigador, Vaidovits ha realizado crítica cinematográfica. Su faceta más conocida como crítico de cine fue de columnista en El Informador, el diario con mayor circulación en el occidente de México. Cuestionado sobre este oficio, el académico nos contó lo siguiente:

«Creo que fue Sight and Sound hace unos años hacía esta reflexión, la crítica ¿para dónde va? Hay cosas negativas y hay cosas positivas. Los medios informativos han reducido el espacio de la crítica, cuando mucho quieren una apreciación muy rápida, por el asunto de la velocidad con la que se mueven los medios informativos ellos quieren algo que se diga en pocas palabras o que se exprese, si es impreso, una calificación en estrellitas. Eso ha limitado lo que era la reflexión más extensa sobre la película; pero por otro lado el blog y en general la tecnología también han democratizado la crítica».

«En la actualidad el público general no la conoce porque, en el camino, la crítica que existió en los años cincuenta y sesenta que se permitió reflexionar a profundidad sobre una película, acercarse al trabajo de la crítica de arte o de la crítica en general, se fue reduciendo. Las grandes productoras fueron asimilando la crítica de cine tal manera que se convirtió en un instrumento promocional de las películas y los críticos se dieron el gusto de convertirse en brazos de la promoción».

Foto: Miriam Jiménez.

Foto: Miriam Jiménez.

«Una crítica tiene que ser una expresión de la experiencia de la película. Una película te ofrece una experiencia en términos artísticos, en términos intelectuales, en términos de entretenimiento, y la crítica debe ser la interacción de esas experiencias. Qué te hizo pensar, que está comentando esa película, qué te recordó, qué valor tienen sus imágenes, qué valor tiene su historia, no desde el punto de vista de si es bueno o es malo, sino con qué preocupaciones, con qué ideas se conecta. Eso debería ser la crítica: la oportunidad de describir con calma esos efectos, esas impresiones, ese movimiento de las emociones o de los sentimientos, pero racionalizado».

«Las críticas, al menos las escritas, pueden ser una pieza también interesante: hay algo literario en la crítica de cine. Además no debes de escribir de cualquier película, debes de escribir de la película que te estimuló. En los medios oficiales no existen espacios para la crítica. La televisión, la radio, los periódicos, incluso las publicaciones de corte cultural están muy limitadas al respecto. Rescato de Letras Libres a Fernanda Solórzano».

En este punto Vaidovits apunta cómo algunos de los críticos de cine más brillantes que recuerda no eran críticos en sentido estricto: Virginia Wolf, Jorge Luis Borges, Efraín Huerta, Álvaro Custodio, Emilio García Riera…

Al final de la entrevista, Vaidovits deja clara su idea sobre el séptimo arte: «Para hacer una película necesitas un guión y acaba convirtiéndose en algo que se vuelve lenguaje, comunicación. El cine comienza con palabras y termina siendo palabras».

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