Capoeira, vida y cine. Entrevista a Jorge Itapuã

Por Manuel Ruelas | @manuruelas

 

El carioca Jorge Itapuã Beiramar nos narra en Capoeira, um passo a dois (2016),  la historia de la relación entre un maestro de capoeira y su discípula —mujer, negra y extranjera—. A través de su empoderamiento dentro y fuera del escenario de la capoeira, ella decide emprender su propio camino, no sin antes romper el lazo que la une con su maestro.

Las más de cinco horas de material grabado que sirvieron de base para la película fueron obtenidas de diversos puntos del mapamundi a partir de un viaje que Itapuã emprendió con Carol Benjamin productora y guionista del film; esposa de Jorge, además de diversos registros realizados desde 2001.

Jorge Itapuã Beiramar. Foto: capoeiraibce.com

Este ensayo-film —según Deleuze— o, como gustan llamarle sus realizadores, «film híbrido», coquetea con el nivel ficticio de todo documental. La diferenciación que por años ha establecido un discurso sobre lo real y lo ficticio en el cine acompaña a este largometraje. «El film tiene estética documental» nos advierte su sitio de Facebook; sin embargo, su intención narrativa nos lleva a una distinta profundidad que principia en la roda de capoeira y reinicia en el mismo símbolo: una rueda, un círculo de significados superpuestos que orienta el sentido del juego llamado lenguaje, tradición, independencia y reconciliación.

En recientes fechas, Jorge Itapuã Beiramar visitó la ciudad de Morelia, México. Aprovechando su estadía  en tierra michoacana con motivo de un seminario de capoeira,  surgió la siguiente entrevista acerca de su filme.

¿Cuándo comenzó la idea de este filme?

La historia inicia en 2005, cuando trabajé con mi mamá, que dirigía un documental que habíamos hecho en conjunto ella, mi padre y yo. Era el asistente y estaba muy entusiasmado con el proceso de captar la capoeira. Después decidí que hacer filmes de capoeira era lo que quería hacer de mi vida.

Desde la primera vez que fui a Nueva York, en 2001, registraba todo. Filmaba todo lo que viví en mi primer viaje de capoeira. Para mí todo era sorprendente. Por ejemplo llegar a Alemania y ver trescientos extranjeros jugando capoeira en la playa. Me sentí obligado a hablar de esto porque en Brasil tiene otro significado. El fenómeno «capoeira» es muy nuevo, treinta años atrás era totalmente diferente. Al mismo tiempo, tenía en mi mente la cultura del video del surf y quería hacer lo mismo con la capoeira.

De ahí en adelante comprendí la relación del juego de la capoeira, el justo momento en que se crea algo, las situaciones que yo llamo de «movimiento nuevo», que es este producto, el goal. Para mí el goal de la capoeira es la creación espontánea de algo desconocido por mí mismo. Capturar esto en imagen ese momento de completa improvisación—, cuando dos caporeistas de alto nivel juegan, es un suceso que todos los que practicamos capoeira queremos ver y volver a ver. Extraer eso es oro puro, es lo que emociona, algo que es inesperado pero muy buscado.

Nueve años después, en 2010, descubrí YouTube. Y tenía Facebook, una posibilidad de comunicarme. Decidí hacer un viaje, una vuelta al mundo: dejar todo en Brasil, ir a Japón sin saber con quién llegar o adónde.

Jorge Itapuã creó abeiramar.tv, sitio web especializado en la capoeira, con énfasis en la profesionalización del caporeista; además, muestra videos de capoeira con «movimiento nuevo». Superada la visión de «son sólo patadas en compás de un ritmo hipnótico», la capoeira como el filme nos ofrece, una y otra vez, en el escenario o roda (círculo que se forma en torno al juego) diversos grados de significación.

Fotograma de la película «Capoeira, um passo a dois».

¿Cuál fue tu intención narrativa en Um passo a dois?

La relación de un maestro y un discípulo. En un momento yo jugué con dos ideas principales: la historia de la relación con mi mestre (nombre dado a los maestros de capoeira), que en mi caso es mi padre, y la historia con una chica, discípula ideal, que yo creé. Además, tenemos un viaje iconográfico de la capoeira desde los primeros decenios de su registro histórico en el siglo XIX, hasta una imagen de una roda vía un dron. Pasamos por los primeros registros fílmicos como Vadiação (1954) y Dança da guerra (1968), además de otros momentos cinematográficos de la capoeira.

¿Cuáles fueron los retos de la producción de Um passo a dois?

Al arribar a Nueva York, fui a un photo video store, y pregunté por la mejor cámara con estabilización para captar imágenes en movimiento. En aquel momento yo no sabía nada de fotografía y decidí no embrollarme con eso. Me decidí por una cámara con una buena resolución, estable y fácil de editar sus videos.

La tecnología auxilió en todo este tiempo… 

Sí, claro. Sin la tecnología, como Facebook, yo no podría haber viajado. Mi esposa y yo viajamos con tan sólo tres mil dólares en la bolsa. Más nada. El viaje se pagó con el trabajo que se hizo en cada lugar al que fuimos. Donde llegamos, hicimos trueque; en cada lugar tuvimos la posibilidad de transitar sin plata.

Poster de «Capoeira, um passo a dois».

Tu filme es «independiente», alejado de grandes presupuestos o apoyos gubernamentales. ¿Cómo has percibido la distribución de la película?,  ¿cómo se comporta tu país ante un filme así?

Siempre es un problema, pero el internet, hoy en día, es muy potente en eso. Yo tengo mi público que he construido en los últimos diez años. Desde que publico videos, los seguidores de los videos son el público de la capoeira. También, mi intención fue hacer un film para los que no son caporeistas.

Hay algo muy interesante en hacer un documental: al que estás grabando también piensa y habla contigo. ¿Cuál es la retroalimentación de quienes se ven reflejados en el filme?

Apenas he iniciado este movimiento. Es interesante y muy particular. Primeramente,  porque soy yo, «el maestro», famoso gracias al internet. Entonces yo, al  llegar con  un film y presentarlo a la comunidad de caporeistas,  después de dar una clase de capoeira, pues,  la película genera mucha expectativa. Pero, sucede que  muchas veces se frustan. No encuentran lo que se esperaban. Particularmente, las mujeres caporeistas, brasileñas, de la ciudad de Recife se quedaron extremadamente incómodas. No podían ni aplaudir al terminar el film. Hay un punto donde el film para ellas resulta ser muy desagradable: es que la protagonista se relaciona en una relación dispar y esto se potencializa en la relación del maestro y el discípulo. Pero llega el momento en que toda relación quiebra: el discípulo se va después de acompañar al maestro. El tema es el rompimiento del discípulo con el maestro.

¿Qué ocurre en todo rompimiento?

El juego de la capoeira es una metáfora  de las relaciones humanas. Las relaciones se ejercitan, se rompen. En el film la relación  es entre maestro y discípulo, pero para el que no es caporeista, lo que más le viene a la mente es la relación de marido y mujer. Así puede conducirse la narración.

Uno de los momentos cumbres del film es el llamado «jogo de ideia». ¿A qué se refiere este término?

Vi la idea de hacer de la capoeira un producto de entretenimiento. Como lo que le ocurrió al fútbol, como las artes marciales mixtas, que están creciendo. Me interesó un producto que fuera posible ver en casa o en el teléfono celular. Hoy, no el todo mundo que ve el futebol, dos o tres veces por semana, paga una clase de futebol. Aun así, entiende el juego del futebol. Esto ocurre en otros deportes: observan las jugadas, ven los goles. Y bueno, la roda de capoeira tiene  de eso… ¡mucho, mucho!  Eso ocurre en los videos de movimento novo: convocamos caporeistas de alto nivel para que jugaran juntos por primera vez. Y, ¡carajo!, una cantidad impresionante de movimientos espontáneos. ¡Una chuva (lluvia) de movimentos nuevos!

Tenía claro que el movimiento nuevo es justo lo que interesa a quienes asisten a presenciar una roda. Es un espectáculo que emociona, como cualquier otro deporte, wherever. Así, el espectador decodifica todo lo que acontece en una roda, porque los movimientos son tan complejos que necesitas muchas cámaras. El slow motion nos permite entender lo que acontece en una roda. La capoeira es increíble. La capoeira es un juego que tiene la idea de sorprender todo el tiempo.

«Still» de «Capoeira, um passo a dois».

Jogo de ideia, además, es una serie de DVDs que Itapuã ha filmado en colaboración con su padre Nestor Capoeira. Su padre es reconocido a nivel mundial por sus libros en torno a la capoeira. Es uno de los divulgadores de la capoeira, un intelectual que muestra cómo el movimiento tiene «conciencia», es decir, cosmovisión con ideas complejas.

Itapuã considera  que siguiendo con el jogo de ideia «la capoeira trabaja con la energía femenina de vivir. La capoeira me dio una  manera femenina de vivir. Es decir: hago música, canto, me muevo al ritmo del berimbau». También, el filme, muestra cómo la capoeira, al llegar a diferentes países, se asimiló de diferente manera. El proceso de expansión de la capoeira es tremendo: las raíces se hunden y alcanzan lugares desconocidos.

Nos cuenta la historia un hombre blanco brasileño sobre una actividad que nació entre los esclavos negros. ¿Las lecturas pueden variar según quién lo cuente o lo mire?

Claro. Ya viene una nueva generación muy potente; es muy simple porque el capoeira elimina la cuestión racial. En una roda la cuestión racial existe, pero no es lo que prevalece. Es un tema complejo en Brasil: la esclavitud, los privilegios, todo eso. Para mí, quienes más han entendido la capoeira están en Israel, lo han tomado con una serenidad increíble. Muy especialmente, las mujeres de Israel nos están enseñando mucho al mundo de la capoeira.

En octubre de 2016, Capoeira, um passo a dois, se presentó en la 40ª muestra de Sao Paulo International Film Festival, poco tiempo después fue exhibida en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, Cuba. Para Latinoamérica la película está disponible en Vimeo on Demand.


Manuel Ruelas Zepeda. Licenciado en Comunicación Pública por la Universidad de Guadalajara. Entusiasta de la poesía, filosofía y religión.


 

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