Antonio Sánchez, el ritmo de Birdman

Adrián Carrera ahumada (@acarrahu) y Jardiel Legaspi Guitiérrez
Fotos de Arturo Gabriel Guzmán Siordia / Proyecto Diez

Le da una mordida a su sandwich. Escucha la pregunta del reportero. Luego, sin pensarlo casi, suelta: «Del jazz lo que más me gusta es que no haya reglas». Improvisa. Improvisa cuando responde y también cuando toca la batería. Su nombre es Antonio Sánchez y es noviembre de 2015. El responsable de la música de Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Iñárritu, 2014) visitó Guadalajara para dar una clínica y después un concierto junto con su banda Migration. También dio una entrevista grupal a algunos medios locales. Cine qua non estuvo ahí.

Antonio Sánchez nació en la Ciudad de México en 1971 y es ahora uno de los más reputados bateristas de jazz en el mundo. Si ya gozaba de amplio reconocimiento, su fama creció aún más cuando compuso la banda sonora de Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance). Aunque fue el primer trabajo de Sánchez para una película, desde niño está vinculado al mundo del cine, ya que es nieto del veterano actor Ignacio López Tarso.

En la clínica previa a su concierto, Sánchez habló, entre otras cosas, de Whiplash. No se identificó con el protagonista porque «yo nunca fui de los que se pasaban 14 horas estudiando». Para el baterista mexicano eso no es proporcional. Su meta es estudiar cosas que son útiles.

El baterista mexicano, Antonio Sánchez. Foto: Arturo Gabriel Guzmán Siordia / Proyecto Diez.

El baterista mexicano, Antonio Sánchez. Foto: Arturo Gabriel Guzmán Siordia / Proyecto Diez.

A lo largo de su carrera Sánchez se ha hecho merecedor de numerosos reconocimientos, entre los que destacan cuatro Premios Grammy  —uno de ellos por su trabajo para Birdman…. Por ese mismo trabajo recibió nominaciones al Globo de Oro y estuvo cerca de obtener una al Óscar, aunque luego fue descalificado de éste último ya que La Academia consideró que no cumplía con los requisitos técnicos: una parte del soundtrack no es música original sino composiciones de Tchaikovsky, Gustav Mahler y otros.

La lista de discos en los que ha colaborado parece interminable. Entre sus producciones hay trabajos con el saxofonista David Sánchez, el pianista Chick Corea y el guitarrista Pat Metheny, con quien ha tocado desde 2008.

Pero Antonio también se ha dedicado a componer sus propias canciones y, desde 2007 —año en que debutó como líder con su banda— ha estrenado cinco álbumes: Migration, Live in New York, New Life, Three Times Three y The Meridian Suite. De la evolución en sus producciones , el cambio más grande lo tiene muy claro:

«Creo que como conceptualizador, como compositor he dado un gran salto con The Meridian Suite porque está pensado como una pieza completa de principio a fin, eso me dio muchas libertades como compositor, pero también es como hacer una película que es diferente de un cortometraje o escribir una novela a diferencia de escribir cuentos cortos. Es un arco mucho más grande pero al mismo tiempo tienes mucho más tiempo de desarrollar una idea a lo largo de una hora en vez de a lo largo de 7 minutos.

Eso ha sido lo que más me atrajo de ese concepto, poder desarrollar algo más detalladamente, realmente como una novela; los personajes de la novela son las melodías, los ritmos que voy desarrollando desde el principio de la composición que siguen apareciendo, no es como que introduje un personaje aquí y luego no vuelve a aparecer nunca más. Eso es lo padre de hacer una cosas así. Si te fijas, el disco empieza y acaba básicamente de la misma manera, nada más con un tratamiento mucho más dócil al final que refleja más madurez. Es como que empezaste en tu casa, saliste de viaje, pasaste por un montón de aventuras y al regresar estás otra vez en la misma casa pero con una serie de vivencias que te han dejado cambiado».

Para Sánchez es cuestión de gustos decir que The Meridian Suite es su mejor disco, pero sí afirma que es el más experimental y uno de los más gratos:

«Como compositor y a la hora de tocarlo en vivo, como ejecutante, es el que más satisfacción me ha dado porque es también pedirle a la gente que se vaya en el viaje contigo. Al principio del concierto siempre les explico más o menos qué es lo que vamos a hacer y les pido que aunque sea una pieza completa no dejen de aplaudir cuando se les antoje y que participen. Eso ayuda mucho. Tenía miedo a cómo iba a reaccionar la gente a una hora y media de música corrida, sin parar, pero la verdad que reacciona mucho mejor que cualquier otro concepto que haya hecho yo antes, así es que ha sido bastante padre la experiencia desde el principio».

El baterista mexicano, Antonio Sánchez, en entrevista. Foto: Arturo Gabriel Guzmán Siordia / Proyecto Diez.

El baterista mexicano, Antonio Sánchez, en entrevista. Foto: Arturo Gabriel Guzmán Siordia / Proyecto Diez.

¿Qué tanto influyó en The Meridian Suite haber compuesto la música de Birdman?

«El disco lo empecé a componer después de que hicimos Birdman, así es que sí, definitivamente lo del plano secuencia y ver cómo Alejandro (González Iñárritu) logró eso, me inspiró para tratar de hacer algo similar. Creo que lo hubiera hecho de cualquier manera aunque Birdman nunca hubiera existido. Inconsciente, subconsciente o conscientemente, Birdman fue algo que me inspiró tanto, de tantas maneras, que sí, algo tiene que haber salido de eso y quedó plasmado en lo que hice ahora».

Birdman… ganó las estatuillas a mejor película, mejor guión y mejor director en la edición pasada de los Premios Óscar. Una parte fundamental de los filmes de Iñárritu—como él mismo lo ha dicho— es la música. Durante la clínica previa a su concierto Antonio narró cómo fue su colaboración en dicho filme.

De manera relajada Sánchez contó que, mientras conducía su auto en Miami, Iñárritu lo llamó y le compartió la idea de la película: «Alex me dijo que era una idea “chistosa”, que podía ser algo genial o una porquería. No me reí ni una vez».

Antonio aceptó la propuesta y creó un tema rítmico para cada personaje. Por ejemplo, el de Mike —interpretado por Edward Norton—, era más «cool». El músico presentó su propuesta. Iñárritu le dijo: «Está chido pero es lo contrario a lo que busco».

Con sus composiciones originales rechazadas, inició el rodaje. «Házle, toca algo», le pidió el director. «Entonces —platicó Sánchez— reaccioné de la misma manera en la que toco: por instinto». La voz que se escucha al principio de la película es la suya cuando estaba acomodando su equipo. Todo fue una «nueva improvisación». De hecho, para poder tocar en las proyecciones musicalizadas en vivo, el baterista se vio en la necesidad de memorizar lo que en un inicio fue improvisado.

La música para Birdman se grabó muy rápido. «Fue una anomalía», dijo Sánchez, que grabó el primer demo en tres horas y el segundo en un día y medio. Luego se fue de gira. Eso explica por qué no es él quien aparece tocando la batería en Birdman… Es su amigo y colega Nate Smith el que sale a cuadro. De hecho, Smith se puso a improvisar y eso quedó en el filme, de modo que Sánchez lo tuvo que incorporar a la banda sonora.

Antonio Sánchez con el director Alejandro González Iñárritu. Foto: Berklee (Cortesía de Antonio Sánchez).

Antonio Sánchez con el director Alejandro González Iñárritu. Foto: Berklee (Cortesía de Antonio Sánchez).

Cuando, en la entrevista colectiva, el reportero de La Gaceta de la Universidad de Guadalajara, Roberto Estrada, le preguntó por las diferencias entre componer para un filme y para un álbum propio, Sánchez respondió:

«Hacer música para una película es mucho menos libre. Yo me dediqué al jazz por la libertad que me da. Es lo que me gustó mucho de Birdman… , que tuve casi completa libertad para tocar como yo toco, no tuve que adaptarme a hacer cosas que no son mi especialidad y creo que por eso funcionó tan bien con Birdman. Si alguien me exige hacer un score para orquesta sinfónica no me interesa tanto realmente, porque muchas veces la música de películas acaba siendo música de fondo y acabas además componiendo para la visión de alguien más que muchas veces no sabe nada de música. Así es que si voy a pasarme tres meses escribiendo como loco prefiero escribir un disco completo para mi grupo y salir a tocar por todos lados y que esa sea la atracción principal, no la imagen y que la música sea secundaria».

¿Tienes intenciones de hacer la banda sonora de otra película?, le preguntó Estrada.

«Sí, de hecho voy a hacer una en 2016 que es una película independiente inglesa. También grabé unas cosas en la nueva de Iñárritu, The Revenant, pero me invitó el compositor, Ryuichi Zakamoto. Grabé unas cosas de tambores taiko y bombos orquestales. Estuvo padrísimo la verdad».

¿Hay algún director o directora en particular con quien te gustaría trabajar?

«Scorsese siempre me ha encantado, pero si me dieran a escoger yo creo que Alejandro (González Iñárritu), definitivamente. Yo creo que es actualmente de las personas más creativas en la industria, y se ve en sus películas, son películas diferentes, arriesgadas, y esta, la de Birdman, fue súper arriesgada, sobre todo después de venir de una serie de películas tan fuertes y tan serias y salirse del género en el que se especializó, de repente, tan abruptamente y que el score fuera pura batería y un plano secuencia toda la película… fue muy arriesgado, pero pues el riesgo obviamente dio frutos».

Si Iñárritu y Lubezky narran con lenguaje audiovisual, Antonio lo hace con notas, pero sin reglas; cuenta historias a través del sonido, de golpes constantes en el tambor, de sacudidas de platillos metálicos: la música es su protagonista y la improvisación su leitmotiv.


Nota: una versión alternativa de esta entrevista fue publicada en «Proyecto Diez» en noviembre de 2015.


Related Post

¿Qué opinas?