El amor y la familia a través (y a pesar) del tiempo

Domhall Gleeson y Rachel McAdams, protagonistas de esta historia.

Domhall Gleeson y Rachel McAdams, protagonistas de esta historia.

Bryan Guevara
@BryGuev

El tiempo, según la RAE, es «la magnitud física que permite ordenar la secuencia de sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y cuya unidad en el sistema internacional es el segundo». Ha pasado tiempo desde que escribí la primera letra de este texto y desde que tú empezaste a leerlo hasta llegar aquí, a este punto. Segundos, minutos, horas, días y así continuamente hasta llegar a millones de años, el tiempo es una unidad creada para y por el ser humano gracias a que cuenta con una memoria capaz de almacenar recuerdos a corto y largo plazo. El tiempo es una herramienta y también una pesadilla, una maldita creación; no solo sirve como una medición para circunstancias cotidianas o el recuerdo de eventos gratos, también sirve para determinar la llegada de sucesos próximos que son irreversibles como la misma muerte.

El ser humano cambia a través del tiempo; crece y se deteriora al llegar la vejez. Su perspectiva sobre el entorno puede modificarse, y aquello que construyó en el pasado se fortalecerá o se derrumbará, dependiendo de la estabilidad y resistencia que tenga ante la inevitable secuencia de sucesos que representa el tiempo.

About Time (2013) es una película dirigida y escrita por Richard Curtis (Love Actually, Four Weddings and a Funeral), quien en esta ocasión nos presenta «una comedia sobre amor y un poco de viajes en el tiempo». El personaje principal de la película es Tim (Domhall Gleeson), un chico británico de 21 años cuya vida llena de frustraciones e inseguridades cambia de un momento a otro al enterarse que todos los hombres de su familia han tenido la habilidad de viajar a través del tiempo. A partir de este punto, la vida de Tim se convierte en una divertida constante de ensayo y error, donde viaja al pasado para cambiar el destino de cualquier suceso desafortunado que lo involucre. Además de buscar una vida sencilla, Tim se propone un reto mayor: conseguir pareja y formar una familia. Eventualmente lo consigue, sin embargo, debe enfrentarse a muchos obstáculos difíciles de modificar en el pasado sin evitar consecuencias importantes en el presente.

La película provoca una reflexión fuerte: hay que apreciar cada momento de nuestros días. En una escena, el padre de Tim, quien también es un viajero en el tiempo, le cuenta a su primogénito el secreto de la felicidad, que no es otro más que el vivir una y otra vez el mismo día. En lugar de ir a la cama a dormir, se debe realizar el mecanismo apropiado para regresar al pasado (encerrarse en un lugar oscuro, cerrar los ojos y apretar los puños mientras se desea regresar al momento específico) y vivir el día cuantas veces sea necesario. Solo así se podrá apreciar cada detalle, cada acción, cada sonrisa y cada palabra. Aprender a disfrutar con la ayuda de saber lo que sucederá después. Por supuesto, esto último se descarta en la vida real, no obstante el principio es el mismo.

El director Richard Curtis nos pone una serie de ejemplos a través de escenas chistosas donde Tim viaja en el tiempo. El primero es cuando el protagonista está dentro de un teatro y poco después se reencuentra con Charlotte (Margot Robbie), quien es su primer amor. El encuentro resulta un tanto desastroso, pero él aprovecha su habilidad para usar las palabras correctas a tal grado que se gana la oportunidad de acompañarla a su departamento para después tener relaciones. Tim vuelve a regresar en el tiempo para «corregir» situaciones cotidianas y espontáneas, pero no lo vemos enfrentarse a grandes retos hasta mucho después, cuando se propone evitar que su hermana tenga un accidente de tránsito. El tono ligero de la comedia de Curtis desestima muchos ejemplos de mayor importancia como éste último y deja la impresión de que la vida perfecta se puede conseguir fácilmente.

El concepto de viajes en el tiempo en About Time es muy interesante, sin embargo es poco constante. Parece que las reglas pueden manipularse a favor de los personajes, evitando cualquier alteración en el presente de acuerdo a los cambios hechos en el pasado. Se estipula al inicio de la cinta que solo los hombres de la familia pueden viajar al pasado, aunque poco después se rompe esta regla: la hermana de Tim viaja al pasado con él para «arreglar» un encuentro no deseado. Al regresar al presente, algunas cosas han cambiado gracias al «efecto mariposa» provocado por el viaje. Cuando Tim regresa a casa se da cuenta que su hija ha cambiado de sexo y ahora es un varón debido a que un ligero cambio en el pasado puede alterar de manera estrepitosa la concepción. Esta lógica también se rompe cuando Tim decide viajar al menos diez años al pasado para volver a disfrutar de su infancia al lado de su padre; cuando regresa al presente no ha ocurrido ningún cambio.

About Time plantea una coyuntura que no es ajena a nuestra realidad. Vivimos en una época bastante exigente, cuyo frenesí provoca daños físicos y emocionales. Tomarse un respiro de vez en cuando, dedicar un momento a aquello que nos interesa, disfrutar y vivir sin miedo al paso del tiempo, son algunas ideas que nos brinda la cinta de Richard Curtis y que llegan con éxito al espectador a pesar de sus muy cuestionables decisiones narrativas, apenas decoradas con el delicado y elegante humor británico.


About Time | Cuestión de tiempo [título en español]
2013 | 123 minutos | Inglés | Reino Unido
Dirección: Richard Curtis | Guión: Richard Curtis
Productor: Nicky Kentish Barnes y Tim Bevan | Casa productora: Working Title Films
Reparto: Domhall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy…
Fotografía: John Guleserian | Música: Nick Laird-Clowes | Edición: Mark Day


 

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